CAPITULO 3 CICATRICES
DEL ALMA
Sí yo creía que lo peor
de mi vida ya había pasado hace cuatro años, al parecer el destino me
demostraba, restregándomelo en la cara, que no.
Ya han transcurrido tres
días desde que conocí a: Maia Krengiel, Tyler Loutchinine y por último al más
molesto, arrogante y nada amable de Andrew Locraft, que tras, haberme salvado
de mi agresor, descubrí, o más bien me dijeron, su más grande secreto, que en
realidad son… VAMPIROS. Y todavía no conforme con eso, descubrí que el que
asesino a mis padres y el causante de la desaparición de mi hermana, era el
mismo sujeto que ellos querían muerto… Vincent.
Como era mi maldita
suerte, me encontré con el sueño típico, que eh tenido desde que cumplí los
seis años. Pero había algo distinto, siempre alcazaba a ver a una persona
arrojarme al agua, la cual siempre creí que era un hombre, pero la persona que
alcance a divisar era una mujer, con un cabello largo de color azabache, que
parecía estar llorando. Hubiera podido saber más, del nuevo segmento de mi
sueño, pero algo me sacudió.
-Emily… despierta – de un
salto caí al otro lado de la cama, bebido al susto. Al levantarme, fije la
vista a uno de los rostros pálidos que ya tanto conocía, y me di cuenta
aparecía un leve rubor en las mejillas níveas de Tyler – Em… ah… - dijo
mientras desviaba la mirada hacia un lado - perdón por entrar sin preguntar –
no entendí porque se comportaba así, hasta que me di cuenta que solo llevaba mi
ropa interior.
Como acto seguido estaba
roja como un tomate, pero de manera calmada, me camine al ropero - él cual Maia
amablemente había llenado con un montón de ropa para mí - y tome lo primero que
encontré, que fue un vestido straple bastante sencillo de color verde acuoso.
Ya estando vestida gire a ver a Tyler, que seguía ruborizado – y me sorprendió
que el siendo vampiro pudiera ruborizarse
-¿Sucede algo Tyler? –
dije tranquilamente, aunque por dentro me moría de vergüenza
-Pues solo quería ver que
te encontraras bien – se veía apenado por la declaración, que obviamente me
tomo con la guardia baja - ya que no has salido mucho de tu cuarto y…
sinceramente pareces un zombie – bueno eso no lo voy a negar, pero me alegro la
atención, en definitiva, él me agrada
-Gracias Tyler, pero no
tenias que preocuparte
-Descuida – se veía
nervioso pero luego su atención se dirigió a mi brazo, de manera minuciosa – Em
¿qué le paso a tu brazo?
-Ah, eso – de todas cosas
que se pudo haber fijado, le tenía que poner atención a eso - pues es la
cicatriz me hice a golpear una vieja vitrina hace cuatro años, pero no tiene
importancia, es algo de lo cual no me gusta hablar
-Okidoki… vamos a comer
Em – tengo que admitir que aunque no estaba acostumbrada a que me llamaran Em,
pero me gustaba la forma como me lo decía, o como me trataba…
Comenzamos el recorrido
por los largos pasillos, que parecían un laberinto sin fin, parecía extraño
pero, ya me había acostumbrado a ellos, al parecer estaba tan absorta en mis
pensamientos, hasta que me percate que Tyler no me quitaba la mirada de encima,
pensé que algo iba mal – a decir verdad consideraba que todo lo que me pasaba,
estaba mal, aun así me preocupe – y pregunte con mucho miedo y curiosidad a la
vez
-¿Sucede algo malo Ty?
-No, ¿Por qué lo
preguntas Em? - ¿Por qué será? Me dije internamente de manera sarcástica,
mientras decía
–Pues no dejas de verme –
alzo una ceja en son de duda, y después me sonrió
-Lo lamento, no me había
dado cuenta de ello – medito y dijo de imprevisto – solo me preguntaba… -
frunció el ceño dudando y se giro hacia mi mientras se detenía - ¿Cómo
superaste lo que te paso? – su pregunta me tomo desprevenida, pero no titubee
en contestar
-Nunca lo haces, solo que
con el tiempo – dije suavemente - va doliendo menos, eso es todo – le afirme -
pero la cicatriz nunca se va, ahí sigue – asintió con lentitud y dijo
-Creo que ahora todo me
queda claro
-¿Qué es lo que está
claro? – guardo silencio
De repente comenzó a
caminar a una dirección distinta del de la cocina. Yo desde luego lo seguí –
aun que he de admitir que me costaba mucho seguirle el paso - sin comprender
muy bien a dónde íbamos… tras unos minutos estábamos en un invernadero, en el
cual el techo era de vidrio, como un domo… al darme cuenta que daban los rayos
del sol, sin dudarlo lo tome del brazo, logrando que se detuviera, y dije con
miedo
-Tyler la luz – se giro
sorprendido, y luego se rio
-Gracias por preocuparte,
los vidrios están polarizados, además el vidrio es de 21 mm de grosor… así que
tranquila – eso me dejo bastante tranquila
Y sin más continuo
caminando, entre plantas… era extraño, ya parecía como si estuviera en una
jungla, hasta que encontramos una banca de piedra. Sin darle tiempo, lo encare.
-¿A qué te referías con
lo de “ahora todo me queda claro”?
-Ah, eso… Bueno en la
forma en las que Mai y Drew ven las cosas – lo mire de manera interrogante –
mira digamos que ellos tienen algo grande en contra de Vincent, de hecho ellos
dos lo odian con ganas
-¿Y tú? ¿Por qué estas
ayúdenlos?
-Bueno el motivo es que,
se me hace repúgnate, poco ético, injusto, cruel, malvado – lo interrumpí de
golpe
-¿O sea que los vampiros
tienen valores?
-Tenemos que tenerlos, ya
que por ello no caminamos bajo… – señalo el cielo y concluyo – el sol – no le
entendí muy bien, pero quería saber las causas por el cual Maia y Andrew odian
a Vincent
-¿Y por qué lo odian? –
Hizo una mueca no muy seguro si contarme así que insistí – por favor – sonrió
-Por algunas cosas que
Vincent les hizo en el pasado, el motivo concreto por el cual Drew lo odia no
lo sé muy bien – parecía meditativo y se giro a verme y continuo - pero uno de
los cuantos motivos del odio de Maia y podría decirse que el principal, es
debido a quien la transformo… fue él – Me quede pasmada
-Vaya, si yo tengo
motivos por los cuales odiarlo, creo que ella debe odiarlo más – nos sentamos y
pasamos así por un largo rato
-¿No es hermoso este
lugar? – Agradecí que cambiara el tema y asentí – te traje aquí para que
pudieras tener otro lugar en el cual estar… a parte de la habitación, además
casi nadie está aquí, excepto en el día en el que riego las plantas, las podo,
etc – asentí, y sonreí por el detalle
-Gracias Tyler, creo que
es el lugar perfecto para pintar, o tomar fotos
-¿Pintas y fotografías? –
asentí
-Solo es por hobbie, solo
es para matar el tiempo durante el día, aparte me sirve de terapia – entrecerró
los ojos, se veía confundido así que dije – para superar un poco el pasado
-¿O sea que vas a
ayudarnos?
-Sí, ya que Vincent tiene
información que quiero, aparte quiero que pague por sus acciones – sonrió y de
un salto se levanto, mientras me tendía la mano
-Pues… bienvenida al
equipo Emily – le devolví la sonrisa y tome su mano – ¿qué tal si vamos a
comer? – me guio de vuelta al laberinto de pasillos
-¿Los vampiros comen? –
pregunte con mucha curiosidad, giro un poco la cabeza para verme
-Más que comer, se le
podría decir que degustamos la comida – fruncí el ceño y el volvió a sonreír –
aunque en mi caso, se podría decir que trago, en vez de comer
-Oye Tyler, ¿podrías
después llevarme a la biblioteca? Es que quiero buscar algo – volvió a fruncir
el ceño y dijo
-¿Qué es lo que quieres
buscar?
-Cualquier información
que haya sobre mi poder – asintió, y volteo a verme algo dudoso – aunque tal
vez no encuentre nada
-Eso no lo sabes a demás
Drew tiene mucho libros ya verás que encuentras algo – asentí - muy bien,
después de comer, iremos a la biblioteca, y te ayudare a buscar – dude un poco.
No quería causarle ninguna molestia a Tyler – o te podría dejar ahí para que
vieses lo que necesitas – esa era una mejor idea, así que asentí lentamente,
mientras se ponía medio serio - Mira, la biblioteca de Andrew, no es tan
extensa sobre esos temas, pero creo que vale la pena buscar – volví a asentir y
nos dirigimos a la cocina
*****
Estar tirado en el sofá
de mi oficina, era agradable – pero todo momento feliz tiene que terminar –
lentamente abrí mis ojos, debido al sonido de unos pasos poco familiares… como
acto seguido, en un instante ya estaba al lado de la puerta – por un momento
creí que era la humana… Emily - cuando esta se fue abriendo lentamente, me
percate que el aroma era totalmente distinto, y no pertenecía a nadie que yo conociera
- bien sea quien sea, iba a pagar las consecuencias - tome al intruso por el
brazo y lo arroje al librero, para darme cuenta por su movimientos al
aterrizar, que se trataba de un vampiro, él cual no era mayor que yo, pero
tampoco era un novato recién convertido. Sin titubear, dije de manera fría y
mortífera.
-¿Quién eres? – No dijo
nada, y use mi fuerza mental, mostrando mi intención de causar muerte… titubeo
un poco, pero rápido recobro la compostura, sin más dije – ¡Responde ya! –
relajo la postura, en definitiva era viejo
-Vaya, ¿Así que tú eres
el famoso Stephen Andrew Benjamín Locraft? - ¿Cómo diablos sabe mi nombre? Me
dije mientras fruncía el ceño -O ¿A caso me equivoco?
-Solo responde, de una
maldita vez – hizo un bufido en son de risa
-Muy bien tú ganas, mi
nombre es Elías Belousov – me sonrió un poco, mientras se sentaba en mi sillón,
y subía sus asquerosas botas llenas de lodo, a la pequeña mesita de estar.
Importada desde Inglaterra, y que fue un regalo de mi hermano – ¿Supongo que, por
tú reacción Krengiel no te dijo que ella me llamo? ¿Cierto? – no, de hecho ni
lo menciono, y en definitiva, VOY A MATRALA. Mientras yo meditaba en las
distintas formas, para matar a mi amiga, él metió su mano en uno de los
bolsillos de su chaqueta, al sacarla, agito deliberadamente un juego de llaves
- Y además me dio las llaves, para entrar a esta súper mansión
subterránea – No, basta, hasta aquí a llagado mi paciencia.
De la manera más
amable tome el periódico de Tyler, y me acerque lentamente a él. Para mostrarle
que no era una amenaza -en ese momento - sonreí un poco y pregunte de manera
musical y piadosa
-¿Te pidió ayuda para
algo en especifico? – Asintió, mientras yo enrolle el periódico meticulosamente
– bien vamos a dejar algunos puntos claros – volvió a asentir, en tanto yo le
regalaba una de mis más encantadoras sonrisas - en primer lugar, la mansión es
mía… así que lo que rompas lo pagas, con dinero o con sangre… claro,
dependiendo del objeto – como acto seguido, con el periódico golpe sus piernas,
y en ipso facto los bajo. Luego use mi típico y encantador tono asesino en él –
Segundo, ¿Cómo porque Maia te llama para un asunto personal? – y como era de
esperarse los músculos de su cuerpo se tensaron en instantes, captando el
peligro
-Yo solo estoy aquí para
hacerle un favor, ella me iba a decir de que se trataba el asunto en cuanto
llegara – fruncí el ceño, mientras me lamentaba por no poder torturarlo más
Al parecer Maia ya estaba
a punto de abrir la puerta, junto a Tyler y la terrana… - Genial lo que me
faltaba.
Mai abrió la puerta
lentamente, en tanto mis ojos pasaban del azul zafiro a rubí. Ella entro con
paso titubeante, mientras Tyler, entraba con paso seguro tomado de la mano de
la chica; al verla me percate de su miedo al verme, pero en instantes también
pude detectar algo más que me llamo la atención… curiosidad - ¿quién hubiera
pensado que la curiosidad de esta chica era más grande, que su miedo? – Sin
embargo Mai mato mi pequeño entretenimiento, cuando pregunto al chico
-¿No sabía que ya habías
llegado? ¿Por qué no fuiste a mi habitación tal cual habíamos acordado?
-Maia… ¿Se puede saber
qué diablos estás haciendo? Y más por traer a un completo desconocido a mi casa
-Bueno de hecho Drew, él
no es ningún desconocido, hasta donde sé, él es un amigo de mi primo, Nicolai –
genial lo que me faltaba - y conocido de la infancia de Mai, que por cierto fue
convertido tres años después que ella, por la misma persona – me gire, un tanto
sorprendido, y otro desconcertado
-Whao ¿no sabía que Nick
tuviera primos? – Esto me está desquiciando – por qué no se parecen
-Basta, Maia a la
biblioteca ahora – frunció el ceño
-Lo lamento tanto, por
las molestias Andrew pero, preferiría que te ahorraras el sermón para luego –
en definitiva ODIO A ESTA MUJER…
Camine hasta mi
escritorio, con sumo cuidado me acomode sillón, los tres inmortales fruncieron
el ceño, con la mano hice ademan, para que tomaran asiento. Tyler acomodo a la
terrana en uno de mis sillones traídos de Fiji, Mai y el intruso se sentaron en
un par de sillas, mientras miraba de reojo como, Tyler recarga de mi escritorio
– el muy maldito cree que voy a estallar… y la verdad no se equivoca –
lentamente dirigí mi mirada a Mai y al supuesto individuo conocido de Nicolai
-Mas te vale Mai que me
cuentes absolutamente todo… - asintió de manera relajada, odio a esta mujer
siempre me hace tomar medidas extremas – o si no le clavare una estaca, y te lo
juro en el nombre de mi familia Maia que lo hare – en instantes estallo
-¡ENTONCES NO ERES MUY DISTINTO
A VINCENT! – Como acto seguido se cubrió la boca – yo… lo siento
-Descuida, esa clase de
comentarios ya no me molestan, hace dos siglos que los ignoro – suspire por la
ira contenida – el que debería disculparse sería yo, dado a que debido que te encuentras
en esta encrucijada – asintió aliviada, volví a suspirar pero en esta ocasión
con más pesadez – no me malinterpretes… aun estoy dispuesto a matarlo, por lo
de la mesa
-¿Mesa? ¿De qué rayos
estás hablando? – alce mi mano para detenerla
-Eso no es el asunto más
importante, en este momento, así que te pido que empieces dado que estoy de un
pésimo humor – a tal grado que me daban ganas de ir al garaje sacar mi
motocicleta
-Bueno Lias es bueno en
rastreo y explosivos, así que pensé que tal vez él podría ayudarnos en
infiltrarnos o escapar en algunas de las guaridas de Vincent – fruncí el ceño,
no era mala idea lo que dijo, pero…
-Y dime, ¿cómo diantres
sé que puedo confiar en él? – Lo mire con desdén pero continúe – solo déjame
recordarte Maia que Vincent ya ha transformado a muchos antes y estos le siguen
fielmente – hubo un bufido de parte del tal “Elías”
-Cierto, pero a
comparación de los demás, yo no le obedezco a nadie, aunque le pedí a Romaleft
que me transformara – fruncí el ceño nuevamente, excepto que en esta ocasión
fue con una mirada asesina – tranquilo viejo, no pienso matar para él, si estoy
aquí es para apoyar en Maia… - no le creo. Pero lo dejare hablar - Digamos que
todo empezó, cuando yo era en ese entonces, el capitán de la guardia imperial
de Pedro I, y si no mal recuerdo, ya había visto al joven Romaleft con Mai en
un par de ocasiones, a decir verdad, no me intereso en lo más mínimo, los
motivos por los cuales el había llegado a Rusia en aquel entonces, o al menos
no hasta que me lo encontré en la taberna que solía frecuentar, recuerdo que ya
llevaba varias copas encima, y sin darme cuenta, le platique que yo tenía
últimamente problemas con la guardia, y el estaba tan ebrio que me dijo que
era… bueno un vampiro – conociendo al muy maldito engreído de Vincent, no me
sorprende que fuera capaz de cometer tales barbaridades… solo porque hace 30
años atrás, me prometí no matarlo, sino dejar que los inquisidores se
encargaran de él, y luego sentarme en primera fila para verlo morir lentamente…
- claro que no le creí, al salir, cuando iba caminando por las calles de Moscú
apareció en frente de mi, para tratar de convencerme de que decía la verdad,
como acto seguido intente golpearlo pero él había desaparecido un momento y
luego cayó con la gracia de un ave, fue ahí donde me di cuenta que no me estaba
mintiendo, y simplemente le suplique que me transformara, después de eso
arregle mis problemas con la guardia y mis turnos, pero a él ya no lo vi mas,
luego me encontré con Mai que era igual a mí… - en definitiva este sujeto es
mucho, pero mucho peor que Tyler.
-¿Qué dices se puede
quedar? Para ayudarnos – MA-I-A esta chica, en definitiva la odio
-Hagan lo que quieran,
pero se los advierto, si él nos traiciona, rodaran dos cabezas en lugar de una,
entendido – como acto seguido asintieron, lentamente me gire hacia la humana
que estaba observando ni oficina, dah humanos – bien recordatorio de las
reglas, primero, como ya te había dicho, no romper nada o ensuciar nada, porque
sino ya sabes cuales son las consecuencias, segundo, la humana no es ningún
bocadillo, así que abstente de intentar cualquier cosa, y tercera y más
importante, no entres a mi cuarto, ni siquiera lo intentes cuando estoy
durmiendo, ni a mi garaje, ni a mi biblioteca y mucho menos a mi oficina, o la
pagaras caro… lo captas, ahora largo a todos menos, tu Ty, necesito hablar
contigo, es algo urgente, vale… - todos lo demás salieron de mi oficina, y
espere unos minutos para que se alejaran lo suficiente, y así poder hablar
-¿Qué pasa Drew? ¿Por qué
la urgencia? – vacile un poco
-Se que no debería
pedirte esto a ti – literalmente no debería, pero no me queda de otra – pero
necesito ayuda… - levanto una ceja y dijo
-Déjate de rodeos y dime
– suspire con pesadez y lo mire a los ojos
-Estoy cayendo en la sed
– solo vi inquietud, con horror dibujado en todo su rostro
-¿Desde cuándo?
-Hace unas dos semanas,
pero ha sido peor con la humana aquí – exhalo lentamente y dije – así que Ty si
pierdo el control, con ella o con cualquier otro humano… antes que me convierta
en una bestia igual de cruel… antes de que pierda lo poco que me queda de
humanidad…
- Olvídalo – dijo con voz
entrecortada - Drew no llegaras tan lejos, me oíste, así que… - lo detuve con
la mano
-Lo sé, pero prométemelo,
que si, sucede eso, tu solo… mátame – negó mientras se alejaba de mi
-¿Por qué diablos me
dices esto? – intente controlarme pero la ira me domino, en un parpadeo, lo
sujete y lo estrelle con todas mis fuerzas, en el muro
-¿POR QUÉ?... – suspire
para controlar mi ira, en tanto iba aflojando el agarre que tenia sobre Tyler -
Durante los ciento veinticinco años en los cuales te eh conocido, tu siempre me
has dicho que confié en ti… - hubiera seguido con la discusión de no haber sido
por la humana
-Disculpen, que haya
interrumpido su conversación, pero creí que tal vez deberían saber esto… - ¿Y
ahora qué? – bueno es que… pude ver que su cuello fue desgarrado, quizás… creo
que así fue como murió – vaya otra cosa interesante, ahora copera
-Bien hecho, pero yo no te
lo pedí que hicieras eso – bajo la mirada un poco, y luego de unos segundos,
levanto la vista con un coraje sin igual.
-Tienes razón, así que
considéralo una deuda que tienes hacia mi – deuda, que patética es.
-¿Entonces qué es lo que
quieres? - frunció el ceño – vamos dímelo
-Cuando captures a
Vincent, quiero hablar con él - ¿hablar con Vincent? Si que esta demente – y
como porque quieres hacerlo – su mirada se endureció
-Solo voy a decirte, que
él y yo, tenemos asuntos pendientes, lo demás no te incumbe – ja, está más loca
si cree que voy a dejar que haga lo que quiera
-La venganza no es buena,
créeme yo eh deseado matarlo por mucho tiempo – asintió, pero su expresión se
volvió más inflexible – así que no lo hare pide otra cosa
-Vaya… ¿ahora eres mi
dueño? – Por supuesto que no, pero no tengo muchas opciones, si quiero atrapar
a Vincent, aunque sigue siendo impertinente – no me compares contigo, no pienso
matarlo solo necesito que me diga dónde encontrar algo que ese maldito me robo
hace cuatro años, solo eso y ya no pediré más nada – Mmm, que interesante
-¿Y qué fue lo que te
robo? – Dije con un voz bastante compasiva para mi gusto - Si gustas te puedo
ayudar
-No hay necesidad que te
diga, pues lo que me robo… - dijo en un susurro entrecortado y muy triste -
solo tiene un gran valor sentimental para mí – se aclaro la garganta y
rápidamente recobro la compostura - y ya que eres un inmortal no lo
entenderías, así que gracias por la oferta, pero ya eh abusado bastante de tu
hospitalidad – vaya que sensata – eso es todo, así que los dejo
–De acuerdo, te concederé
lo que me pides – me miro, como si mi declaración, fuera un milagro… no soy un
santo, pero tampoco soy un tirano. Dude un momento ya que ella no dejaba de
verme con esos ojos de cachorro encariñado, y ya que no había más que decir,
dije amablemente - así que ve a descansar – incluso en la forma en la que lo
dije me sorprendió y ella titubeo, para luego decir de forma extraña
-Bueno hablando de eso -
su vista cambio de dirección y se dirigió hacia Tyler, pero lo que me tomo con
la guardia baja fue la leve sonrisa, el encantador y al mismo tiempo, ese
tentador rubor de sus mejillas - Ty voy a estar en la biblioteca, a-ah, gracias
por pasar tiempo conmigo – tuve que pelear de manera colosal para no
abalanzarme sobre ella – bueno, que descansen, hasta mañana… ¿creo?, hasta
luego - lo último que me percate fue como los olanes de su
vestido desaparecían tras la puerta de mi oficina.
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