CAPITULO 4 ROMPECABEZAS
Se sentía raro, pero volví a tener el
mismo sueño, pero ahora creo que lo estoy soñando más constante, como era ya
típico me percate estaba en una clase de almacén, también me era mucho más
nítido este sueño que en ocasiones pasadas, y como era normal, todo iba mucho
más lento, me di cuenta que en esta ocasión que me encontraba amarrada, por
alguna razón, gire mi vista un poco a la izquierda, para ver a una persona
amarrado, gritándome algo… extrañamente volví la vista al frente y vi a la
chica con el largo cabello negro llorando – pero… ¿Por qué rayos jamás soy capaz
de ver su rostro? – eso fue lo último que logre ver, antes de caer en el agua,
y abrir los ojos de golpe
-Vaya tu sí que eres una
molestia ¿o acaso eres una lapa? –Enfoque mejor mi vista, para toparme de cara
con el idiota de Andrew – no deberías dormir en un sofá, y mucho menos en una
biblioteca - ¿biblioteca?... Cierto, me quede dormida en la biblioteca, tras
largas horas, sin encontrar respuesta a lo que buscaba – y a todo esto, ¿quién
te dio permiso de entrar aquí?
-Nadie, pero no te molesto, así que déjame – con
cuidado me senté, pero al poner mis pies sobre el piso, cuando sentí junto a un
dolor punzante en la cabeza, y como acto seguido me tape los oídos, mientras
cerraba mis ojos con fuerza
-¿Estás bien Emily? ¿Te duele algo? – dijo
nervioso, vaya, y quien hubiera pensado que este ser inmortal, se podría
preocupar por alguien como yo, se que dijo algo más pero me dolía tanto que no
pude oírlo, por un zumbido agudo que me atravesaba.
-Apaga el dolor… es insoportable – y cada vez el
dolor aumentaba más y más. Aun con el dolor lo que al inicio capte como un
zumbido, conforme los segundos iban pasando como una eternidad, me di cuenta que
eran voces, que decían cosas desgarradoras… el miedo se apodero de mi, deseaba
que alguien apagara el dolor, sin dudarlo deje que el recuerdo de ella me
llenara por completo – Lily – dije su nombre, en son de suplica, el dolor
creció más, mis ojos se sentían llorosos, los entreabrí y vi a Andrew, luego
todo se volvió negro…
Cuando abrí mis ojos
lentamente, a decir verdad, el lugar en
el cual me encontraba era como un bosque, en el cual los árboles estaban
muertos - y ahí estaba yo a la mitad de la noche - que lugar tan lamentable–
acaso esto era otro sueño…
“No pequeña, esto no es un
sueño” – me gire hacia arriba, para ver a una
mujer, recostada a lo largo de una gruesa rama del árbol más próximo, a
mi parecer era mucho más hermosa, con una larga cabellera castaña, a mi parecer
le ganaba en belleza a Maia, y eso que Mai era una belleza inmortal, o sea, no
era cualquier cosas - “Vaya, que me comparas con un nosferatu, aunque tengo que
admitir que es interesante tu perspectiva”
-¿Quién eres tú? – y como
supo lo que estaba…
“Yo… soy la causa de que,
veas, predigas, y algún día no muy lejano, causes muerte, y por eso mismo soy
capaz de oírte, en todo el sentido, tanto físico, como espiritual, mi niña” –
Bien ahora si tengo miedo – “¿Y porque lo tienes? No voy a matarte” – acoso le
la mente – “En vez de leer, prefiero el termino escuchar, porque si no te
estaría comparando con un libro, ¿no crees?” – lentamente asentí
-¿Cómo se que no vas a
matarme?
“Porque mí sangre corre en
tus venas, tu eres una de las últimas líneas de mi linaje, que aun tengo el
enorme placer de conocer, mi niña” – ¿Habla de familia? Pero yo ya no tengo,
solo mi tío Peyton pero él… – “Claro que tienes mi niña, que aun no la has
encontrado, es muy distinto” – en eso es confuso.
-¿Soy tu… familiar? –
Asintió - ¿Entonces quién eres?... ¿y dónde estamos? – la vi, y con una gracias
espectacular se lanzó a vacio, para aterrizar con una gracias casi igual que la
de un vampiro
“Y lo volviste hacer, basta
de comparaciones pequeña” – miro a los alrededores, y lentamente, tras unos
segundos, volvió a posar su mirada de nuevo en mi, y me percate que sus ojos
eran casi igual de verdes que los míos, excepto que los de ella tenían una
clase de color metálico hipnotizante –
“mi nombre real no lo puedo revelar aun, pero llámame Ariel, y respecto a donde
estamos… eso te lo iba a preguntar, ¿Dónde crees que estamos?” – sin titubeos
dije
-En un sueño – levanto la
mano, y con sumo cuidado, negó con un dedo
“Estamos a la mitad del
camino del mundo de los vivos, y el de los muertos” – me sonrió, mientras que
yo temblaba por la declaración – “no temas, aun no mueres… ¿tú qué piensas que
es la muerte?” – volví a decir sin titubear
-El fin de todo – dije sin
vacilar, pero ella volvió a negar
“Mi niña, la muerte no es un
final, sino otro inicio… la mayoría de los humanos piensan que serán juzgados,
pero es una ilusión, ya que al pasar por este proceso todo se funde con la vida
de nuevo, aunque si el alma es dañina para la vida misma es eliminada y ya,
pero eso lo decide el universo”
-¿Entonces no existe el
cielo y el infierno?
“Yo no dije eso pequeña,
cuando culminan su segundo papel, ahí es donde se juzgan por sus acciones” –
bajo la mirada – “aunque a veces se juzga un alma antes de tiempo” – asentí
y ella volvió a sonreír – “Pequeña, te
tengo una encomienda” –genial, acabo de conocer extrañamente a un familiar, o
al menos eso dijo y ahora, me da órdenes – “En vez de verlo como una orden,
velo más como una súplica” – asentí y ella sonrió –“Bien ahora ve a tu hogar, y
saca lo más preciado, y lo más esencial, cuando termines, vuelve al sitio donde
te estás alojando, y arma estas paradojas, ¿Cómo usaras tu poder? ¿Y para qué?”
- Sus palabras me impactaron, ya que nunca me había puesto a pensar eso. De
alguna manera ella me inspiraba confianza, y algo que solamente había experimentado
con Jake o el Tío Peyton… amor.
-¿Y si tengo dudas Ariel?
¿Cómo hablare contigo?... aun no sé muy bien cómo detener mi poder – abrió los
ojos como platos y dijo.
-“¿Detener? Mi niña, deja de
ver tu poder como una maldición, y velo más como un don, ¿O porque crees que me
moleste en explicarte lo que pasa más allá de la muerte?...” – estaba que me
moría de la vergüenza, solo me limite a asentir – “Pero bueno, eso lo dejaremos
para luego, haz lo que te dije” – se acerco lentamente me empujo, mientras iba
cayendo dijo – “Ya luego nos veremos, lo prometo mi niña” – cerré mis ojos y al
abrirlos estaba en una cama
-Emily, diablos… ¿siempre te
tienes que desmallar o qué? – me gire a verlo y después a mi alrededor, al
parecer ya no estábamos en la biblioteca
-¿Cuánto tiempo estuve
inconsciente?
-Quince minutos, ¿Por qué?
¿O acaso tenías algo más que hacer? – es un verdadero idiota… Pero por algún
motivo se veía mucho mas aliviado
-¿Dónde estamos? – desvié mi
mirada de la suya, ya que de alguna manera, sentía que eso ojos azules, verían
todas los heridas de mi alma, lo que dijo me dejo como zombie
-En mi cuarto – lo mire
sorprendida, pero no dije nada… y en eso tuve un flashback “Haz lo que te dije”
y solté un gran suspiro, cierto, Ariel me dijo que fuera a casa, y buscara lo
más importante, pero de seguro no va a querer… Pero eso no lo sabrás hasta que
lo intentes Em.
-Andrew sé que va sonar
loco… pero necesito volver a mi casa para buscar algo… - parecía estupefacto y
como no dijo nada empecé a decir lo primero que me paso por la mente –un poco
de ropa y tal vez unos libros y alunas cosas – alzo la mano para detenerme
-Solo voy a decirte esto –
dudo y luego dijo - hay un vampiro asesino allá fuera… buscándote… ¿y tú te
quieres ir de donde estás segura? – Asentí, mientras él soltaba un gran suspiro
- ¿esto tiene que ver con lo que paso hace quince minutos? – No sé el porqué,
pero volví asentir, de alguna manera sabía que podía confiar en él – de acuerdo
– este sujeto me sorprende cada vez que puede – voy contigo… - asentí – bueno
voy a cambiarme – se acerco a una cómoda y comenzó a quitarse la playera, al
inicio me dio pena, pero al mirarlo de reojo me percate de algo.
-Ya no los veo – se giro
para verme
-¿Qué es lo que ya no ves? –
De un salto, Salí de la cama, mirando fijamente su pecho - ¿Qué te pasa? – dijo
con tono mordaz, pero yo estaba que rebozaba de felicidad
-Tus heridas… ya no los veo
– levante la vista, y esos hermosos ojos azules, me veían de manera
indescriptible, y en un instante su mirada azul, demostraba entendimiento,
compasión y mucha tristeza pero no me importaba yo estaba feliz– entiendes ya
no puedo ver muerte, ¿acaso no es genial? – bajo la mirada y soltó otro suspiro
-Bien, ahora concéntrate en
verlos
-¡¿Qué?! – Estaba bromeando…
pero al ver su ojos me di cuenta que no
-Solo hazlo – a regaña
dientes, lo hice, por un momento iba a darme por vencida, cuando de la nada
aparecieron, y un gran sentimiento de ira creció en mí, como acto seguido,
medio golpee Andrew - ¿Qué te pasa? ¿Por qué me pegas?
-Muchas gracias señor
perfección – bufe y le lance la mirada más asesina que pude, pero él seguía
viéndome con esos ojos azules – ya no podía verlos… y tu
-Ya entendí, no te gusta ver
la muerte de la forma en lo haces, ¿o acaso me equivoco? – De hecho no –
supongo que los humanos, también tienen que cargar con esa maldición – dijo
mientras se daba vuelta - a pesar que sus vidas son relativamente cortas, aun
son capaces de ver como sus vidas se escapan de sus manos – parecía triste
-¿Viste a alguien preciado
morir?... ¿Verdad? – su mirada choco con la mía, y por un momento sentí una
tonta ¿Por qué le pregunte eso? Y luego me sentí peor porque al verlo me di
cuenta que no podría escapar de ese par de zafiros, pero él reacciono desviando
su mirada
-Sí… pero eso fue hace mucho
tiempo – se giro hacia la cómoda y tomo la primero playera que vio – dime
puedes verlos aun – sus palabras fueron como un balde de agua fría, baje la
mirada hacia su espalda y nada, no había nada. Termino de ponerse la playera -
¿entonces puedes verlos o no?
-No puedo – volví a verlo
-Bien eso quiere decir que
inconscientemente puedes controlar tu poder – asentí
Y luego comencé a contemplar
su cuarto, a decir verdad era el doble de grande, que el cuarto en el cual me
quedaba, las paredes no estaban pintadas, también me di cuenta que no tenía
muchas cosas, solo los dos grandes roperos que iban desde el piso al techo - a
mi parecer parecían tallados a mano - la cama era majestuosamente grande, pero
la ropa de cama, era de una tela mucho más sencilla que la de mi cuarto – Yo me
lo imaginaba un poco más caprichoso en ese aspecto – volví a contemplar el gran
librero – al parecer todos los libros estaban mucho mejor acomodados que los de
la biblioteca, las únicas cosas que adornaban la gran habitación, era unas
flores y un estante, en el cual había un violín finamente acomodado – me
acerque para verlo más de cerca, cuando sentí un calosfrió.
-Era de un viejo amigo – me
gire para verlo
-Andrew… - nuevamente
nuestras miradas chocaron
-Dime – dijo con tono amable
-¿Ya nos podemos ir? – soltó
un suspiro y asintió
-¿A dónde vamos?
-A la E 74 St, entre avenida
Lexington y la tercera avenida – comenzó a caminar, y por inercia lo seguí
*****
Tengo que admitir que la
conversación anterior, había sido muy incomodad, ya que no sabía que decir…
Ni siquiera me moleste en
voltear hacia atrás, ya que sabía perfectamente que ella estaba unos cuantos
pasos detrás de mí – debido a su torpeza.
Al llegar al garaje, me acerque a la
repisa tapizada con terciopelo negro – Según Maia, le daba elegancia sin igual,
aunque para mi punto de vista se veía un tanto insulso – solté un suspiro, y
tome las llaves del mercedes – Normalmente odio la tecnología, pero en cuanto a
autos, le estoy profundamente agradecido a la humanidad por este hermoso y gran
invento – medio sonreí para mis adentros, y presione el botón de abrir, como
acto seguido la chica se dirigió a la puerta del copiloto – no pude contenerme
– en un instante tome la manija de su puerta, la abrí con suma elegancia para
ella, cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando me lanzo una mirada de
reojo – Vaya, vaya, acaso eh encontrado una nueva forma de entretenerme.
-Que sea un vampiro, no significa que
no tenga buenos modales – le dije de forma burlona, ella frunció el ceño, y
subió al auto susurrando algo como “maldito vampiro arrogante”, extrañamente eso me saco una pequeña sonrisa.
Creí que tenerla bajo mi techo me causaría muchos problemas, “y de hecho me los
ha causado y lo más probable es que me los siga causando”, pero es divertido
fastidiarla… Aunque últimamente me eh dicho dentro de mi cabeza, y reitero que,
no me cansare de decirlo, Todos los buenos momentos terminan.
-¿Cómo se pueden dar estos lujos? –
dijo, mientras se acomodaba en su asiento…
-¿Acaso nunca te cansas de preguntar? –
ella solo encogió los hombros
-No… ¿Me vas a responder? – esta niña,
juega demasiado con su suerte
-¿Por qué debería hacerlo? – dije
mientras, salíamos del garaje, le lance una mirada de reojo. Al parecer estaba
tratando de averiguar cómo salir de la mansión, sacudí levemente la cabeza –
¿Te comió la legua el gato?
-No… solo lo pregunte por mera
curiosidad, pero dado que el cabeza de alcornoque salió a escena nuevamente, no
tengo la necesidad de aguantarte – ¿Había oído acaso mal, o ella me acababa de
llamar cabeza de alcornoque?… En definitiva, ¿Cómo era posible que un ser tan
pequeño resultara tan insoportable?
-¿No te habrás mordido la lengua? –
abrió los ojos de par a par, y como si fuera la chica del exorcista, giro su
cabeza para fulminarme con la mirada. LITERALMENTE ERA DIVERTIDO FASTIDIARLA,
no puede contener la risa – deberías ver tu cara – como acto seguido ella se
puso roja como un tomate, después me soltó unos ridículos golpes en el brazo, y
sin darme cuenta ella también estaba riendo, mientras seguí conduciendo… en un
instante, se produjo un silencio sepulcral – Sabes, hacía muchos años que no
reía así – que idiota soy, ¡¿POR QUÉ DIABLOSS DIJE ESO?!
-Bueno, no es tan fácil seguir vivo –
dijo desviando la mirada a la ventanilla
-Yo no estoy vivo Emily, solo soy una
retorcida estancia de la vida – ella frunció el ceño, y lentamente negó con la
cabeza
-No creo que sea así, además yo pienso
que estás vivo – apreté levemente el volante, mientras fruncía el ceño y a su
vez alzaba una ceja mostrándome en desacuerdo, en tanto la miraba de reojo - a lo que me refiero – dijo con nerviosismo,
mientras que bajaba su mirada a sus manos – es que tu puedes disfrutar de
muchas cosas que nosotros los “humanos” apreciamos, e-es decir estas vivo en
alma – volví a fijar la mirada en las calle, en cuanto asentía levemente
-Solo en una cosa te equivocas – dije
mientras esperaba el sigua, ella alzo la mirada hacia mi – no apreciamos la
vida, para nosotros es más bien un chiste barato, o como a
ustedes los terranos les gusta llamar “Vida” – la mire, y en cuanto lo hice
nuestras miradas chocaron, me percate como sus ojos cambiaban de tonalidad, de
un verde pálido a uno totalmente oscuro.
-No me importa lo que digas, para mi
estas vivo - Lentamente ella cerró los ojos y desvió la mirada - si no fuera
así, no te atormentarías por tu pasado – No dije nada, porque realmente no
tenía un buen argumento para replicar tal declaración…
¿Realmente estoy vivo? ¿Solo sigo vivo
para seguir sufriendo? ¿Acaso terminare igual que él? Todas estas preguntas me
pasaron por la cabeza, mientras la miraba, me estremecí ante la idea. En cuanto
el silencio se instalo por el resto del viaje…
-Ya llegamos – Alzo la mirada y
aturdida, al parecer estaba muy metida en la maraña de ideas. Salimos del auto
y nos acercamos a la entrada, a su lado había una maceta, ella se agacho y saco
una llave, sí que es predecible.
Cuando ella abrió la puerta, había un
gato, que se encontraba finamente acomodado, parecía que estaba esperándola.
Ella se agacho y recogió al gato, luego entro. Mientras yo me quedaba como vil
idiota en la puerta. Ella tardo unos minutos en recordar que iba con ella.
-¿Por qué no entras? – ¡¿SERA TONTA O
QUE?!
-Porque aun no me has invitado a pasar
– eso me irrito– soy un vampiro – frunció el ceño confundida, me pase la mano
por la cabeza y dije lentamente - los muertos como yo, no pueden entrar en la
morada de los vivos, a menos que alguien los invite – como acto seguido ella se
puso roja.
-Perdón, a-ah puedes pasar… ¿creo?
– no me moví - ¿Qué?
-Tienes que decirlo con confianza,
tonta – volvió a fruncir el ceño… genial ahora acababa de fastidiar al conejo
de felpa
-Bien puedes pasar – se giro camino por
un pasillo
Entre sin titubeos, y camine detrás de
ella, hasta llegar a lo que parecía la cocina… - en comparación con mi cocina
esta era extremadamente pequeña – me recargue del marco de la entrada, y me di
cuenta que estaba alimentando a su gato. Aunque este ultimo la ignoro y camino
hasta pasearse por mis pies, en eso escuche un susurro proveniente de la chica,
diciéndole al gato “Traidor”
No dije nada y decidí darle toda mi
atención al minino, me agache y lo acomode en mis brazos, al girarme a ver a la
cascarrabias, su rostro demostraba una tranquilidad enorme.
-Parece que le agradas – se acerco para
acariciar al gato – su nombre es Midnight
-Vaya, creo que ese nombre le queda
bien… es extraño – ella me miro con su ya característico sentido de la
curiosidad, así que me dedique a darle gusto – desde que me transforme nunca he
acogido a un animal, bajo mi cuidado, pero al parecer los animales me siguen
-Enserio - asentí lentamente – Andrew
perdona mi pregunta pero… ¿Cuántos años tienes? ¿Y cómo terminaste así…?–
fruncí el ceño, en verdad no se cansa de preguntar, suspire y respondí
- Bien te lo diré…
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