CAPITULO 2 DEMONIO DE DIA, ÁNGEL DE
NOCHE
Como es típico comencé de
nuevo ese sueño en el cual me muero, en ese extraño lugar cerca del agua,
pero…, este no era así, ya que me encontraba en la sala de estar de mi vieja
casa, como era costumbre, mi padre estaba sentado en el antiguo sofá del abuelo
jugando ajedrez contra el mismo, al escuchar el ruido provocado por mis
pisadas, alzo la mirada, su expresión al verme fue primero de mucha alegría y a
la vez de mucha tristeza, sin dudar dos veces me hablo.
<<-Vas a tener que ser
fuerte a partir de ahora Ely, confía en aquellos que se empeñan en protegerte –
se detuvo un momento dudando – no olvides quien eres, ni que tus decisiones
sean lo correcto, aunque los demás lo consideren que estas cometiendo un error
– >>
Al terminar él y todo a mi
alrededor empezó a desvanecerse, yo estire mi brazo para alcanzarlo, pero fue
en vano, como acto seguido abrí los ojos con el brazo levantado.
Con cuidado empecé a
incorporarme poco a poco, todo iba bien hasta que descubrí un pequeño dolor
punzante en la nuca, con cuidado masajee esa parte, hasta que fije la vista en
la ropa cama de satín.
De un salto, salí de la
cama, observando todo a mí alrededor, por lo que podía ver la habitación tenía
un papel tapiz de oro viejo con unas pequeñas grecas color ocre, la cama era
bastante grande, y a cada lado de la misma había dos buros de color negro que
contrastaban perfectamente con la habitación, la pared que quedaba justo en
frente de mi, era un gran ventanal, pero aun con esas grandes ventanas entraba
poca luz, a mi izquierda había un gran ropero, y en junto un hermoso tocador.
-¿Dónde diablos estoy? –
volvía a mirar a mi alrededor y medite -okay no te desesperes… - me dije a mi
misma en voz alta - tienes que salir de aquí Em – lo primero que hice fue
correr hacia le puerta más cercana, la cual al abrirla mostraba un súper cuarto
de baño con una tina del tamaño de una piscina de tres metros por tres, aunque
el sitio era salido de un cuento de hadas, abandone la idea de adentrarme al
cuarto, tenía que salir de ahí, cerré la puerta y me dirigí a la otra, pero al
abrirla me deslumbre nuevamente, para toparme con una sala de estar bastante
grande. Me percate que al otro lado de la gran sala de estar había una enorme
puerta de color blanco, sin dudarlo atravesé la sala y salí a trompicones de
ahí.
Después de pasear sin rumbo por los pasillos
de aquella mansión, me di cuenta que en todo el lugar no me había topado con
ninguna ventana. Por fin me tope con una puerta, pero antes de que me acercara
escuche la voz de una chica que se alzaba varias octavas de lo normal.
-Ustedes dos son un par de
idiotas, ¿en que estaban pensando al traer a una terrana aquí? – la voz era de
una chica, era bastante melosa
-Escucha, en primer lugar,
no soy un idiota, y el de la idea fue él
-Claro – dijo la voz con ira
contenida - pero se supone que el del cerebro eres tú, ¿ahora qué vamos hacer?
-Sencillo – hubo un leve
silencio y continuo - le diremos la verdad, que un psicópata la está siguiendo
para matarla, y que nosotros prácticamente la salvamos.
-Ty, cállate.
-Sí, solo cállate… ¿saben
qué? Yo me voy, al menos hasta que ustedes tengan una mejor idea – sin darme
tiempo a reaccionar, la puerta se abrió, su mirada se enfoco en mi - ah, whao…
no te oí llegar – La chica era hermosa de pieza a cabeza, sus ojos eran de un
azul ébano, tez nívea, pero lo más llamativo de ella era su cabellera de fuego
con destellos carmesís, llevaba unos
vaqueros gastados, una camiseta ajustada negra con la frase “¿que estas
mirando?” - mmm, tienes hambre ¿cierto? – dijo, y yo solo me limite a asentir
-gracias, creo – me invito
entrar, para mi sorpresa era la cocina, y sin contar a los dos chicos bastante
guapos y fornidos, con el mismo tono de piel, nívea.
Pero a la vez se distinguían entre ellos, ya
que uno tenía el cabello negro, con unos ojos grises, estaba vestido con un
jersey de Pittsburgh y unas bermudas color caqui, en cuanto al otro, era rubio,
con una mirada penetrante de color zafiro, el iba vestido con unos vaqueros y
una camiseta azul marino de manga larga. Bueno esta era la oportunidad para
saber donde estaba. La chica me guio hasta la barra divisoria de la cocina.
-mmm, dime que te apetece
comer – parecía nerviosa
-¿Podrían decirme en donde
me encuentro? – chico de jersey iba a hablarme, pero el otro interrumpió
-Primero dinos que era lo
que quería el chico del bar –Hice un repaso rápido de lo que paso
-Nada, solo…-dude, ¿Por qué
tenía que responder?, No sé donde estoy, prácticamente ellos me raptaron
-Solo – insistió el rubio
-¿Eres un policía?, ¿Por qué
si lo eres quiero mi abogado? – los tres se quedaron estupefactos, pero el
rubio más… después de unos momentos,
suspiro y el chico de cabello negro se me acerco
-Mira, no somos policías,
pero necesitamos saber que deseaba ese tipo, es muy peligroso y ha lastimado a
mucha gente inocente, así que apreciaríamos mucho que nos ayudaras a detenerlo
– parecía consternado y muy dubitativo – mi nombre es Tyler Loutchinine, ella
es Maia Krengiel y por ultimo tenemos al amargado Andrew Locraft, ¿Cuál es tu
nombre? – se veía que era honesto, así que accedí a continuar.
-Emily – dude en contestar
pero él me daba confianza– veras el dijo que quería acompañarme o escoltarme…
no lo recuerdo bien pero solo quería hacerme compañía
-Para luego estrangularte en
el mejor de los casos – el tal Andrew o como se llame dijo secamente – está más
que claro que nos estas mintiendo - se
levanto, y en un parpadeo ya estaba a mi lado sentado con los brazos cruzados–
así que te recomiendo que hables – dijo mirándome directamente a los ojos… esto no estaba pasando, me voltee a ver a la
chica
-¿disculpa sabes donde esta
mi bolso necesito mi medicamento?, ¿creo que debí habérmelo tomado ayer
también? – estupefactos por la declaración, bueno todos menos el rubio
-¿Y para qué diablos
necesitas medicamento? - sin quitarme la mirada de los ojos
-¿Tengo de vez en cuando
alucinaciones de gente moviéndose muy rápido o que son más fuertes como ayer?
-¿O sea que eres una loca
controlada?
-Andrew, basta – la chica lo
fulmino con la mirada y se volteo hacia mí - ¿Siempre has tomado esa clase de
medicamento? – sin pensar respondí
-No… – me calle, ¿Por qué
diablos no puedo mantener mi boca cerrada?
-De seguro se drogaba o algo
así y ahora quedo tocada – la ira me invadió, ese sujeto es un verdadero
imbécil, voltee a ver a otro lado y me mordí el labio para evitar que mis
lagrimas salieron, ellos no tienen la necesidad de enterarse de mi miserable
pasado, cierto, pero el rubio continuo.
-Si nos hubieras dicho lo
que te pedimos, tal vez no estarías lloriqueando ahora – voltee a verlo con
desprecio, pero en su rostro no había nada de malicia, sino a mas bien lastima.
-Eres un autentico bastardo
Andrew – dijo el otro chico de manera que me helo la sangre en ese instante
-¿QUE? – La ira estallo en
él rubio, a la velocidad de un rayo estaba frente al otro chico - fue tu idea
traerla aquí, así que no me fastidies Tyler, que yo sepa, no tengo ninguna
obligación de ser amable con ella.
-Si van a pelear los dos,
salgan, no necesito que compliquen más las cosas – dijo la chica de manera
clara y firme.
-Por mi está bien – cerro
los ojos y sin abrirlos se volteo a ver a otro chico - muévete Locraft
-Tyler, ya se fue – mascullo
con pesadez
-Genial… las veo luego – volteo a verme y dijo de
forma avergonzada - Em, perdón por lo que te dijo – hizo una pausa, esta era la
primer vez que me decían de esa manera- normalmente no suele ser así, es más…
maduro – volteo a ver a la chica – ¿le dirás todo verdad?
-Tal vez, no se – suspiro con pesadez – ve, habla con él o yo
lo hare
-Okay, nos vemos – Salió
corriendo rumbo a la puerta, baje la mirada, en verdad quiero irme a casa.
-toma, son hotcakes, espero que
te gusten
-gracias… disculpa
-Maia, no me gustan las
formalidades – bajo la mirada – ¿te puedo llamar por tu nombre?
-Claro, no veo por qué no,
Maia – asintió, despacio
-¿supongo que tienes dudas
de por qué te trajimos aquí?
-De hecho, si - suspiro
-Mmm, veras – parecía no
saber por dónde empezar – sabes que te lo diré hasta que hayas comido algo,
dado una ducha y cambiado la ropa
-Pero en verdad necesito
saber – dudo por un momento – al menos dime donde estoy o que es este lugar
-mmm, es algo así como una
fortaleza, tardas como cuarenta y cinco minutos aproximadamente de Manhattan
hasta aquí en auto – guardo silencio por un momento – se que no estás obligada
a ayudarnos pero… hasta ahora… eres lo más cercano que tenemos para atrapar a
ese… asesino – desvió la mirada
-¿Por qué yo?, ¿Por qué me
busca a mi?
-Eso es lo que queremos
saber… anda termina para que te lleve de nuevo a tu habitación
-Al menos sabes cuánto
tiempo voy a pasar aquí
-El tiempo necesario, ¿por?
-Para que al menos pueda
justificar mi ausencia durante un tiempo.
-Come, mas tarde veremos lo
de tu ausencia indeterminada – asentí, ya que por lo visto no me quedaba de
otra, así que comí, al terminar, me guio por esos largos e idénticos pasillo
hasta llegar a la puerta que había dejado abierta
-Ah, le pedí a Tyler que
trajera unas cuantas ropas mías, espero que no te moleste
-Gracias, Maia necesito
hacer una llamada, podrías prestarme tu teléfono – dudo por un instante, y
luego suspiro mientras me entregaba su celular
-De acuerdo, siempre y
cuando no te moleste que escuche – asentí, y me lo dio, marque rápido el numero
de Jake y como de costumbre contesto al
segundo zumbido
- hola
-Jake, que alegría me da de
oírte de nuevo
-¿Emily?, ¿Dónde rayos
estas? Estoy esperándote fuera de tu casa
-AH… lo lamento – voltee a
ver de reojo a Maia, al parecer estaba decidida a cumplir su palabra de
quedarse, por lo tanto, no me quedaba de otra más que mentirle a Jake, así que
dije lo primero que me paso por la cabeza el cual era mi tío – pues… estoy en
Kansas, mi tío se cayó ayer en la noche y estoy ahora en el hospital, perdón
por no llamar hasta ahora
-Descuida, como se encuentra
tu tío
-Solo se rompió la pierna,
oye Jake, recuerdas donde está la llave de emergencia que tengo en casos de no
encontrar mi llave
-Sí, ¿por?
-¿Me puedes hacer un favor?
-Por supuesto ¿cuál es?
-Cuida de midnight
-Pídeme todo menos eso
Emily, tu mejor que nadie sabes que ese maldito gato me odia, me ataca cada vez
que me acerco al sillón.
-Lo sé, pero no conozco a
nadie más a quien pedírselo, bueno me tengo que ir por favor cuídalo bien,
adiós – ya no me detuve a escuchar lo que iba a decirme, voltee a ver a Maia
para entregarle el celular
-Bien eso nos dará más
tiempo para encontrar a ese tipo, pero hay que averiguar mas sobre lo que se
propone… bueno eso no nos da más remedio que esperar – asentí ya que estaba de
acuerdo, mientras más rápido terminara esto mejor – por lo tanto deberías
relajarte, descansa – dijo tiernamente, después sin más aviso comenzó a caminar
hacia la puerta, pero no antes de voltear a verme y decir - le pedí a Walter
que te trajera unos cuantos… libros… mmm, ¿te gustan los libros? – suspire
hondo y respondí
-Suelo leer mucho, gracias
par la atención Maia – asintió lentamente
-¿Puedo hacerte una
pregunta? claro si tu quieres platicar conmigo – no respondí, solo asentí con
la cabeza del mismo modo que ella, en forma de burla, al menos le pude sacar
una pequeña sonrisa
-bien… ¿Cómo una chica como
tú termino trabajando en un lugar como ese?, es decir no pareces de ese tipo de
chicas rudas o necesitadas de amor – la pregunta me tomo con la guardia
bastante baja, y al parecer no iba a poder zafarme, así que me dispuse a
contestar lo más sincera que me fue posible.
-Es una larga historia, no
creo que alguien como tú le interese ese tipo de cosas – estaba en lo cierto
ella parecía de ese tipo de chicas sofisticadas que no les importaban la vida
de los demás salvo la suya… - además mi vida no es todo color rosa, es bastante
miserable, solo mi pasado
-Bueno si vamos
prácticamente a ser algo así como colegas o compañeras de equipo no veo por qué
no saber los detalles de los demás – dijo con perspicacia
-Pero tú no me has dicho por
qué rayos aun me mantienen aquí
-Cierto, para hacerlo
necesito saber los detalles de tu vida, tal vez eso nos dé una pista sobre el
motivo por el cual Romaleft te busca
-¿Romaleft?
-Lo olvidaba que tú no sabes
su nombre completo, Vincent Edmund Romaleft. Aunque me cuesta admitirlo ese
maldito bastardo tiene bonito nombre – alcance a ver un poco de dolor en esa
mirada y me recordó un poco a la mía – pero volvamos a tema, cuéntame…
-Tal vez luego, si, estoy…
algo agotada por el ajetreo de hoy – frunció el ceño, como meditándolo, y
después asintió – bueno… voy a darme una ducha porque estoy sucia aun - asintió de nuevo y en un rápido caminar casi
danzando salió por la puerta.
De momento a otro, el enorme
cuarto se quedo en un silencio casi sepulcral, ya que el único sonido que
escuchaba era el de mi propia respiración. Jale una toalla y me dirigí al baño.
Ya estando sumergida en el agua caliente, vi la larga cicatriz que se extendía
por mi brazo, las imágenes de mi cruel pasado me inundaron en instantes y sin
remedio comencé a llorar de impotencia ante la situación en la que estaba,
deseaba que esta pesadilla terminara…
*****
Buscando datos: Emily
Garner….
Genial existen como unas
cien Emilys Garner en New York. Si mi búsqueda para atrapar a Vincent se había
complicado, con la invitada especial la búsqueda se volvió imposible pero… a
que se refería Vincent con que ya la había encontrado una vez la volvería a
encontrar.
Lo que me faltaba, que la maldita maquina se
trabara, alce la mano con la intención de golpearla. Hasta que me percate de un
par de ojos plateados llenos de resentimiento. Diantres aun está enojado…
-Tyler, arregla esta maldita
maquina – no dijo nada esa es mala señal – vamos no puedes estar tan enojado,
tu comenzaste
-Eso no es lo que me enerva,
sino en la forma en que trataste a Emily
-Whoa, whoa, whoa, ¿desde
cuándo tu y la chica son “TAN” amigos eh?, sabes que, no es de mi incumbencia…
¿por cierto donde está Mai?
-Fue a patrullar en la zona
para asegurarse de no dejar cabos sueltos y… - guardo silencio por un momento y
después hablo sin titubeos - se llevo tu mercedes, el que sueles usar para tus
conferencias de la empresa – sin vacilar voltee a verlo y dije casi gritándole
-¡¿Y NO LA DETUVISTE?!
-No tenia porque ¿cierto? –
le lance una mirada envenenada, pero eso me demostraba otra vez que estaba
enojado… BIEN, yo también puedo jugar el
mismo juego, así que sin más le dije de la manera más altanera posible
-Vas a arreglar la maquina o
tengo que comprarme otra – sus ojos reflejaban la ira contenida, y como de
costumbre va a comenzar con la lista negra del día de hoy
-Stephen Andrew Benjamín
Locraft – diablos - en primer lugar no es maquina, es una computadora, segundo
aunque te compras otra, se va a descomponer por qué no tienes paciencia para
esta clase de aparatos, tercero y último no pienso ayudarte más en la búsqueda
de Vincent hasta, que tu, pedazo de idiota, te hayas disculpado como se debe
con nuestra invitada, y me vale que sea terrana, o que tu maldito orgullo te lo
impida vas a disculparte y es un ultimátum – lo ultimo me tomo con la guardia
baja, ya que no me lo esperaba y lo peor de todo es que hablaba enserio,
genial. Yo hubiera preferido continuar con nuestra discusión infantil, pero
creo que ir a dejarle clara las cosas a la chica, ¿no sonaba mal? parecía ser
lo mejor en este momento, ya que era más que imposible de manipularla. Pero de
pronto, un extraño sentimiento empezó a surgir de mi interior
-Bien lo hare – dije de mala
gana - pero tu busca la información de la chica
Sin decir más salí de la
habitación, camine despacio, casi rogando para que estuviera dormida, debido al
él extraño sentimiento que tenia… un humano normal suele estar dormido a estas
altas horas de la noche… son las 12:25 y en domingo todos se acuestan temprano,
¿cierto?
Continúe caminando sin
rumbo, hasta llegar a la cocina… me sorprendí mucho, ya que la esencia de la
chica era bastante perceptible, sin la necesidad de olfatearla. Llegue a la
conclusión de que sí, yo fuese menos experimentado, habría perdido los
estribos, como un tigre ante su presa. Pero estaba más que claro que su
adaptación de vivir entre humanos por más de un siglo y medio, era una ventaja
– pero en las últimas dos semanas me ha dado algo de sed, y eso no es bueno.
Sin demora, a paso firme y
de manera silenciosa fue hasta el cuarto de la chica. Me decepciono mucho al no
hallarla dormida – y lo peor de todo es que no se el porqué de mi malestar – estaba sentada en la cama viendo el
enorme ventanal con una mirada bastante nostálgica, aunque eso la hacía ver
linda.
-Deberías descansar, ya que
eres una terrana – salto por la sorpresa de oír mi voz, típico en un humano, se
giro a ver quién era, pero al darse cuenta que se trataba de mí, una leve
chispa de ira pasó por sus ojos, curioso.
-Podrías dejar de llamarme
así – hablo de manera firme y seca. Vaya, vaya, la chica tiene agallas, aunque
estaba más que claro que no sabe con quién se mete, en un parpadeo estaba
frente a ella - ¿Cómo diablos haces eso?
-¿Ahora
me preguntas? – bromee, no sé el motivo pero es divertido el picarle el humor
-No olvídalo… - vaya también
es sensata -¿Qué es lo que quieres? – dijo tajantemente
-Disculparme – sonreí un
poco aunque eso la irrito mas, genial
-Bien, si ya terminaste,
márchate – me está corriendo de una de mis habitaciones, en verdad esta
chiflada
-Oye, ya me disculpe, ¿acaso
no vas a perdonarme?
-Pues No, ahora vete… -
guardo silencio un momento y continúo hablando de forma atropellada - ya que no
tengo la necesidad de aguantar tus groserías, mientras mi estadía aquí – eso no
fue lindo, y además nadie me habla así y mucho menos una humana
-Mmm… yo creo que no, ahora…
- algo capto mi atención. Era mi imaginación o había algo distinto en ella – te
pusiste lentes de contacto – al parecer mi pregunta la desconcentro
-Ah… no, si… pero suelo
usarlos de día, y mis ojos son verdes – la atrape con la guardia baja, y al
parecer es sincera, pero solo cuando quiere
Observándola con más
atención empezó a relajarse, ya no me consideraba una amenaza, parecía que se
había quitado un peso de encima, cuando bajo la mirada a la altura de mi pecho
– comencé a pensar que me encontraba atractivo, no la culpaba ya que era lo más
típico - pero poco a poco empecé a ver
como la sangre huía y luego maldijo sin percatarse que la oía
– Maldición… vas a morir de
tres disparos en el pecho
-¿Qué? – eso si me tomo con
la guardia baja, aun así dije anonado - ¿Qué fue lo que dijiste?
-Ya me oíste, vas a morir de
tres disparos en el pecho – extendió su mano y dijo sin más reparo - uno aquí y
los otros dos aquí – eso me impacto, ¿Cómo diantres supo eso?, pero volví a
preguntar de manera más persuasiva
- ¿Cómo lo supiste?– dije lo
mas despreocupadamente para no asustarla más de lo que ya estaba. Sea como sea
ya no podría zafarse de esto… sin más lentamente un hilo de lágrimas empezó a
correr por su rostro, de alguna manera ya no me parecía la simple humana
frágil, sino un hermoso ángel caído, debido a la enorme tristeza tan grande que
albergaba.
Con suma delicadeza pase mi
dedo por el rostro para limpiar sus lágrimas, eso la sorprendió – y
sinceramente a mi también - ya que no se había dado cuenta de que estaba
llorando, se aparto y comenzó a tallarse los ojos, suspire, volví a preguntar
de la manera más amable posible, pero estaba consciente que ese no era mi
fuerte
- ¿Cómo lo supiste? – titubee, eso me irrito
pero trate de no expresarlo
-Te burlarías –dijo
amargamente mientras bajaba la mirada
-No lo hare… - hable sin
pensar y continúe - solo quiero saber – me miro dubitativa, así que me propuse
animarla – te prometo que no me burlare – al parecer eso termino convenciéndola
-Mmm, pues digamos que
cuando a las personas les llega la hora, por así decirlo, puedo ver marcas – si
que estaba nerviosa… - de cómo van a morir, las causas, diablos, ¿Cómo te lo
explico? – la interrumpí, captando su explicación
-Es decir que ves las marcas
de las personas como si ya estuvieran ¿muertas? – asintió y luego continúo
-Pero cuando no veo las
marcas, pero la cara esta pálida, demacrada y con unas grandes ojeras purpureas
es que lo más probable que mueran de alguna enfermedad – se calló, suspiro con
pesadez para contener las lágrimas y dijo de una forma tan sincera que me
sorprendió – no me gusta, ver lo que veo sabes, es por eso que uso lentes de
contacto – se veía bastante dolida, supongo que contar tus secretos más
íntimos, a un completo desconocido y más, si este te tiene encerrado en quién
sabe dónde, debía ser duro… si ella me estaba contando sus secretos, ¿porque yo
no le decía el alguno de los míos?
- De acuerdo, te creo… -
entrecerró los ojos, pero como el idiota que soy, hable sin pensar, casi en
tono de burla
-¿Así que ya me llego la
hora? – me miro incrédula de lo que oía ya que creía que yo le creía. Extraño
si pero imposible lo dudo
-Acaso no me oíste – le puse
un dedo en los labios para que se callara,
al parecer también es bastante escandalosa, eso la enfureció de sobre
manera, ¡¿Cómo alguien tan pequeño se podía enojar de esa magnitud?! Aparto mi
mano de su rostro y me grito con lágrimas en los ojos – ¡VAS A MORITE Y NO VOY
A PODER HACER NADA PARA EVITARLO! – la sujete por los hombros
-Oye, tranquila – tardo un
rato, respiro, y después se calmo, diantres es demasiado explosiva, me decidí a
preguntar amablemente - ¿De verdad ya me llego la hora? – Asintió débilmente –
¿y si te dijera que mi hora ya me llego hace mucho tiempo? – se sorprendió,
pero aun así no dijo nada. Y espero hasta que yo continuara – si dijera que… ya
morí – primero su rostro mostro incredulidad y después de ira, al cabo de unos
minutos, termino riéndose de lo que ella pensaba que era una tomadura de pelo
-Pues te diría que estás
loco, o demente – eso me irrito… al ver que no me reía, frunció el ceño, ya no
estaba tan segura, sacudió la cabeza, como negando lo que acababa de escuchar –
tu, no pue… no puedes estar muerto, eso es imposible – baje la mirada y dije
-Bueno lo estoy, pero no lo
estoy, es… complicado de explicar – al volverla a ver, me di cuenta de que no
tenía miedo, sino una curiosidad casi palpable
-Inténtalo – me reí, ¿acaso
me estaba retando?, o intentaba animarme, bueno en realidad no importa el
motivo, ¿cierto?, pero asentí
-De acuerdo, mmm, Señorita
Garner
-Emily – refunfuño - ya que
al parecer con todos los que me topo, no les gustan las formalidades
-Entendido, Emily… entonces
llámame Andrew – asintió – bien prosigamos – medite, como le iba a decir que
era el ser más temible de la tierra sin provocar que le diera un infarto, y
entonces recordé como solía fantasear Tyler sobre como ligarse a una chica
necesitada… aunque no era tan buena idea, fue lo mejor que se me ocurrió – ¿Te
gustan las historias de miedo?
-Disculpa… ¿hablas en serio?
– Le afirme asintiendo. Dudo en un instante pero aun así respondió – no, pero…
tampoco me desagradan
-Bien, mmm, ¿dime qué clase
de seres suelen protagonizar esas historias? – suspiro y dijo, esta niña es
extraña y a su vez interesante
-Asesinos, hombres lobo,
brujas, ovnis, zombies, vampiros, fantasmas… no se – me miro como si me hubiera
dicho algo que la avergonzaba – ¿y esto que tiene que ver? – suspire con
pesadez
-Créeme tiene mucho que ver
– entrecerró los ojos pero espero a que continuara – ahora la pregunta principal…
¿Cuál de todas las criaturas que mencionaste, crees que soy? – por fin, la
reacción que esperaba de su parte… MIEDO, aun no estaba muy segura si creerme o
no, así que no deje que lo meditara y dije con voz un tanto fría – te voy a dar
unas cuantas pistas: parecen humanos pero no son humanos, parecen vivos pero no
están vivos, y por ultimo no pueden caminar en el día – captándolo en un
segundo, se dio cuenta de que no mentía. Titubeó y sin más dijo
-Eres un vampiro – afirme
con la cabeza, tardo en hablar y dijo - ¿vas a matarme? – vaya aparte de todo
es directa, incluso en situaciones como esta. Pero mi intención no es
atemorizarla, sino que me ayude, “por ahora”, aunque a mí no me parezca.
-No – eso la sorprendió aun
más, pero tenía el derecho de saber lo que podría pasarle – mi raza, por así
decirlo no mata humanos, no de manera deliberada
-Pero si se alimentan de
sangre – sí que es bastante directa, hasta es molesto
-Sí, pero sin la necesidad
de matar al anfitrión – si iba ayudarme tenía que dejarle claro que no iba a
matarla - sabes somos dueños de muchos bancos de sangre, aunque hay algunas
excepciones que se niegan a vivir de manera pacífica, ejemplo de ello, es
Vincent – lo medito minuciosamente y asintió
-¿Por qué crees que me
quiera? - ¿Qué extraño?, se que tiene miedo, ya que su aroma me lo dice, pero…
su lenguaje corporal decía lo contrario… continúe
-Tal vez por esa extraña
habilidad de ver la forma de muerte de los demás – me prestó mucha atención, y
si iba a ganarme su confianza había que hablar sobre un tema en particular-
sabias que si hieres a un vampiro de la misma forma en que se transformo lo
matarías para siempre… - comprendió de inmediato y continúe - tú serias su más
grande peligro, pero si estuvieras dispuesta a ayudarlo el seria de alguna
manera invencible
-Entonces ese es el motivo –
no dije nada, puesto que ya no había nada más que decir… aun así
-¿Ya conocías antes a
Vincent? – abrió los ojos como platos
-NO, ¿Por qué lo dices?
-Bueno recordé que Vincent
dijo “que ya te había encontrado antes”
-Pues se… - sea lo que sea
que iba a decir lo olvido por la abrupta entrada de Maia. Entro a grandes
zancadas hasta estar por completo en frente de mí, con los puños apretados.
-¿Qué diablos estás
haciendo? – suspire para ganar tiempo en vano
-Pues explicándole, todo… -
pude haber terminado lo que iba a decir, porque Emily dijo con algo de miedo
-Entonces ella también es
un… - termine abruptamente su frase
-Un vampiro si y también lo
es Tyler
– ¿Pero qué diablos estás haciendo
Andrew? – dijo Mai con un tono mortífero
-Pues yo digo que tiene
derecho a saberlo, y hablando de ello, de seguro Tyler te dijo que estaba aquí
– Maia hizo un sonido afirmando lo que dije. Y hablando del rey de roma, el
escandaloso entro gritando
-Ok Drew encontré un perfil
de cuenta de correos de nuestro querido LeCaponé – oí un jadeo procedente de
Emily
-¿Dijiste LeCaponé? – Todos
nos giramos hacia ella. Pero Tyler fue el que hablo primero
-¿Si?, ¿te suena familiar? –
ella asintió con lagrimas en los ojos
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