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sábado, 3 de marzo de 2012


CAPITULO 2 DEMONIO DE DIA, ÁNGEL DE NOCHE



Como es típico comencé de nuevo ese sueño en el cual me muero, en ese extraño lugar cerca del agua, pero…, este no era así, ya que me encontraba en la sala de estar de mi vieja casa, como era costumbre, mi padre estaba sentado en el antiguo sofá del abuelo jugando ajedrez contra el mismo, al escuchar el ruido provocado por mis pisadas, alzo la mirada, su expresión al verme fue primero de mucha alegría y a la vez de mucha tristeza, sin dudar dos veces me hablo.
<<-Vas a tener que ser fuerte a partir de ahora Ely, confía en aquellos que se empeñan en protegerte – se detuvo un momento dudando – no olvides quien eres, ni que tus decisiones sean lo correcto, aunque los demás lo consideren que estas cometiendo un error – >>

Al terminar él y todo a mi alrededor empezó a desvanecerse, yo estire mi brazo para alcanzarlo, pero fue en vano, como acto seguido abrí los ojos con el brazo levantado.

Con cuidado empecé a incorporarme poco a poco, todo iba bien hasta que descubrí un pequeño dolor punzante en la nuca, con cuidado masajee esa parte, hasta que fije la vista en la ropa cama de satín.

De un salto, salí de la cama, observando todo a mí alrededor, por lo que podía ver la habitación tenía un papel tapiz de oro viejo con unas pequeñas grecas color ocre, la cama era bastante grande, y a cada lado de la misma había dos buros de color negro que contrastaban perfectamente con la habitación, la pared que quedaba justo en frente de mi, era un gran ventanal, pero aun con esas grandes ventanas entraba poca luz, a mi izquierda había un gran ropero, y en junto un hermoso tocador.

-¿Dónde diablos estoy? – volvía a mirar a mi alrededor y medite -okay no te desesperes… - me dije a mi misma en voz alta - tienes que salir de aquí Em – lo primero que hice fue correr hacia le puerta más cercana, la cual al abrirla mostraba un súper cuarto de baño con una tina del tamaño de una piscina de tres metros por tres, aunque el sitio era salido de un cuento de hadas, abandone la idea de adentrarme al cuarto, tenía que salir de ahí, cerré la puerta y me dirigí a la otra, pero al abrirla me deslumbre nuevamente, para toparme con una sala de estar bastante grande. Me percate que al otro lado de la gran sala de estar había una enorme puerta de color blanco, sin dudarlo atravesé la sala y salí a trompicones de ahí.

 Después de pasear sin rumbo por los pasillos de aquella mansión, me di cuenta que en todo el lugar no me había topado con ninguna ventana. Por fin me tope con una puerta, pero antes de que me acercara escuche la voz de una chica que se alzaba varias octavas de lo normal.

-Ustedes dos son un par de idiotas, ¿en que estaban pensando al traer a una terrana aquí? – la voz era de una chica, era bastante melosa

-Escucha, en primer lugar, no soy un idiota, y el de la idea fue él

-Claro – dijo la voz con ira contenida - pero se supone que el del cerebro eres tú, ¿ahora qué vamos hacer?

-Sencillo – hubo un leve silencio y continuo - le diremos la verdad, que un psicópata la está siguiendo para matarla, y que nosotros prácticamente la salvamos.

-Ty, cállate.

-Sí, solo cállate… ¿saben qué? Yo me voy, al menos hasta que ustedes tengan una mejor idea – sin darme tiempo a reaccionar, la puerta se abrió, su mirada se enfoco en mi - ah, whao… no te oí llegar – La chica era hermosa de pieza a cabeza, sus ojos eran de un azul ébano, tez nívea, pero lo más llamativo de ella era su cabellera de fuego con  destellos carmesís, llevaba unos vaqueros gastados, una camiseta ajustada negra con la frase “¿que estas mirando?” - mmm, tienes hambre ¿cierto? – dijo, y yo solo me limite a asentir

-gracias, creo – me invito entrar, para mi sorpresa era la cocina, y sin contar a los dos chicos bastante guapos y fornidos, con el mismo tono de piel, nívea.
 Pero a la vez se distinguían entre ellos, ya que uno tenía el cabello negro, con unos ojos grises, estaba vestido con un jersey de Pittsburgh y unas bermudas color caqui, en cuanto al otro, era rubio, con una mirada penetrante de color zafiro, el iba vestido con unos vaqueros y una camiseta azul marino de manga larga. Bueno esta era la oportunidad para saber donde estaba. La chica me guio hasta la barra divisoria de la cocina.

-mmm, dime que te apetece comer – parecía nerviosa

-¿Podrían decirme en donde me encuentro? – chico de jersey iba a hablarme, pero el otro interrumpió

-Primero dinos que era lo que quería el chico del bar –Hice un repaso rápido de lo que paso

-Nada, solo…-dude, ¿Por qué tenía que responder?, No sé donde estoy, prácticamente ellos me raptaron

-Solo – insistió el rubio

-¿Eres un policía?, ¿Por qué si lo eres quiero mi abogado? – los tres se quedaron estupefactos, pero el rubio más… después de unos momentos,  suspiro y el chico de cabello negro se me acerco

-Mira, no somos policías, pero necesitamos saber que deseaba ese tipo, es muy peligroso y ha lastimado a mucha gente inocente, así que apreciaríamos mucho que nos ayudaras a detenerlo – parecía consternado y muy dubitativo – mi nombre es Tyler Loutchinine, ella es Maia Krengiel y por ultimo tenemos al amargado Andrew Locraft, ¿Cuál es tu nombre? – se veía que era honesto, así que accedí a continuar.

-Emily – dude en contestar pero él me daba confianza– veras el dijo que quería acompañarme o escoltarme… no lo recuerdo bien pero solo quería hacerme compañía
-Para luego estrangularte en el mejor de los casos – el tal Andrew o como se llame dijo secamente – está más que claro que nos estas mintiendo -  se levanto, y en un parpadeo ya estaba a mi lado sentado con los brazos cruzados– así que te recomiendo que hables – dijo mirándome directamente a los ojos…  esto no estaba pasando, me voltee a ver a la chica
-¿disculpa sabes donde esta mi bolso necesito mi medicamento?, ¿creo que debí habérmelo tomado ayer también? – estupefactos por la declaración, bueno todos menos el rubio

-¿Y para qué diablos necesitas medicamento? - sin quitarme la mirada de los ojos

-¿Tengo de vez en cuando alucinaciones de gente moviéndose muy rápido o que son más fuertes como ayer?

-¿O sea que eres una loca controlada?

-Andrew, basta – la chica lo fulmino con la mirada y se volteo hacia mí - ¿Siempre has tomado esa clase de medicamento? – sin pensar respondí

-No… – me calle, ¿Por qué diablos no puedo mantener mi boca cerrada?

-De seguro se drogaba o algo así y ahora quedo tocada – la ira me invadió, ese sujeto es un verdadero imbécil, voltee a ver a otro lado y me mordí el labio para evitar que mis lagrimas salieron, ellos no tienen la necesidad de enterarse de mi miserable pasado, cierto, pero el rubio continuo.

-Si nos hubieras dicho lo que te pedimos, tal vez no estarías lloriqueando ahora – voltee a verlo con desprecio, pero en su rostro no había nada de malicia, sino a mas bien lastima.

-Eres un autentico bastardo Andrew – dijo el otro chico de manera que me helo la sangre en ese instante

-¿QUE? – La ira estallo en él rubio, a la velocidad de un rayo estaba frente al otro chico - fue tu idea traerla aquí, así que no me fastidies Tyler, que yo sepa, no tengo ninguna obligación de ser amable con ella.

-Si van a pelear los dos, salgan, no necesito que compliquen más las cosas – dijo la chica de manera clara y firme.

-Por mi está bien – cerro los ojos y sin abrirlos se volteo a ver a otro chico - muévete Locraft

-Tyler, ya se fue – mascullo con pesadez

-Genial…  las veo luego – volteo a verme y dijo de forma avergonzada - Em, perdón por lo que te dijo – hizo una pausa, esta era la primer vez que me decían de esa manera- normalmente no suele ser así, es más… maduro – volteo a ver a la chica – ¿le dirás todo verdad?

-Tal vez, no se  – suspiro con pesadez – ve, habla con él o yo lo hare

-Okay, nos vemos – Salió corriendo rumbo a la puerta, baje la mirada, en verdad quiero irme a casa.

-toma, son hotcakes, espero que te gusten

-gracias… disculpa

-Maia, no me gustan las formalidades – bajo la mirada – ¿te puedo llamar por tu nombre?

-Claro, no veo por qué no, Maia – asintió, despacio

-¿supongo que tienes dudas de por qué te trajimos aquí?

-De hecho, si -         suspiro

-Mmm, veras – parecía no saber por dónde empezar – sabes que te lo diré hasta que hayas comido algo, dado una ducha y cambiado la ropa

-Pero en verdad necesito saber – dudo por un momento – al menos dime donde estoy o que es este lugar

-mmm, es algo así como una fortaleza, tardas como cuarenta y cinco minutos aproximadamente de Manhattan hasta aquí en auto – guardo silencio por un momento – se que no estás obligada a ayudarnos pero… hasta ahora… eres lo más cercano que tenemos para atrapar a ese… asesino – desvió la mirada

-¿Por qué yo?, ¿Por qué me busca a mi?
-Eso es lo que queremos saber… anda termina para que te lleve de nuevo a tu habitación

-Al menos sabes cuánto tiempo voy a pasar aquí

-El tiempo necesario, ¿por?

-Para que al menos pueda justificar mi ausencia durante un tiempo.

-Come, mas tarde veremos lo de tu ausencia indeterminada – asentí, ya que por lo visto no me quedaba de otra, así que comí, al terminar, me guio por esos largos e idénticos pasillo hasta llegar a la puerta que había dejado abierta

-Ah, le pedí a Tyler que trajera unas cuantas ropas mías, espero que no te moleste

-Gracias, Maia necesito hacer una llamada, podrías prestarme tu teléfono – dudo por un instante, y luego suspiro mientras me entregaba su celular

-De acuerdo, siempre y cuando no te moleste que escuche – asentí, y me lo dio, marque rápido el numero de Jake y  como de costumbre contesto al segundo zumbido

- hola

-Jake, que alegría me da de oírte de nuevo

-¿Emily?, ¿Dónde rayos estas? Estoy esperándote fuera de tu casa

-AH… lo lamento – voltee a ver de reojo a Maia, al parecer estaba decidida a cumplir su palabra de quedarse, por lo tanto, no me quedaba de otra más que mentirle a Jake, así que dije lo primero que me paso por la cabeza el cual era mi tío – pues… estoy en Kansas, mi tío se cayó ayer en la noche y estoy ahora en el hospital, perdón por no llamar hasta ahora

-Descuida, como se encuentra tu tío

-Solo se rompió la pierna, oye Jake, recuerdas donde está la llave de emergencia que tengo en casos de no encontrar mi llave

-Sí, ¿por?

-¿Me puedes hacer un favor?

-Por supuesto ¿cuál es?

-Cuida de midnight

-Pídeme todo menos eso Emily, tu mejor que nadie sabes que ese maldito gato me odia, me ataca cada vez que me acerco al sillón.

-Lo sé, pero no conozco a nadie más a quien pedírselo, bueno me tengo que ir por favor cuídalo bien, adiós – ya no me detuve a escuchar lo que iba a decirme, voltee a ver a Maia para entregarle el celular

-Bien eso nos dará más tiempo para encontrar a ese tipo, pero hay que averiguar mas sobre lo que se propone… bueno eso no nos da más remedio que esperar – asentí ya que estaba de acuerdo, mientras más rápido terminara esto mejor – por lo tanto deberías relajarte, descansa – dijo tiernamente, después sin más aviso comenzó a caminar hacia la puerta, pero no antes de voltear a verme y decir - le pedí a Walter que te trajera unos cuantos… libros… mmm, ¿te gustan los libros? – suspire hondo y respondí

-Suelo leer mucho, gracias par la atención Maia – asintió lentamente

-¿Puedo hacerte una pregunta? claro si tu quieres platicar conmigo – no respondí, solo asentí con la cabeza del mismo modo que ella, en forma de burla, al menos le pude sacar una pequeña sonrisa

-bien… ¿Cómo una chica como tú termino trabajando en un lugar como ese?, es decir no pareces de ese tipo de chicas rudas o necesitadas de amor – la pregunta me tomo con la guardia bastante baja, y al parecer no iba a poder zafarme, así que me dispuse a contestar lo más sincera que me fue posible.
-Es una larga historia, no creo que alguien como tú le interese ese tipo de cosas – estaba en lo cierto ella parecía de ese tipo de chicas sofisticadas que no les importaban la vida de los demás salvo la suya… - además mi vida no es todo color rosa, es bastante miserable, solo mi pasado

-Bueno si vamos prácticamente a ser algo así como colegas o compañeras de equipo no veo por qué no saber los detalles de los demás – dijo con perspicacia

-Pero tú no me has dicho por qué rayos aun me mantienen aquí

-Cierto, para hacerlo necesito saber los detalles de tu vida, tal vez eso nos dé una pista sobre el motivo por el cual Romaleft te busca

-¿Romaleft?

-Lo olvidaba que tú no sabes su nombre completo, Vincent Edmund Romaleft. Aunque me cuesta admitirlo ese maldito bastardo tiene bonito nombre – alcance a ver un poco de dolor en esa mirada y me recordó un poco a la mía – pero volvamos a tema, cuéntame…

-Tal vez luego, si, estoy… algo agotada por el ajetreo de hoy – frunció el ceño, como meditándolo, y después asintió – bueno… voy a darme una ducha porque estoy sucia aun -  asintió de nuevo y en un rápido caminar casi danzando salió por la puerta.

De momento a otro, el enorme cuarto se quedo en un silencio casi sepulcral, ya que el único sonido que escuchaba era el de mi propia respiración. Jale una toalla y me dirigí al baño. Ya estando sumergida en el agua caliente, vi la larga cicatriz que se extendía por mi brazo, las imágenes de mi cruel pasado me inundaron en instantes y sin remedio comencé a llorar de impotencia ante la situación en la que estaba, deseaba que esta pesadilla terminara…




*****




Buscando datos: Emily Garner….
Genial existen como unas cien Emilys Garner en New York. Si mi búsqueda para atrapar a Vincent se había complicado, con la invitada especial la búsqueda se volvió imposible pero… a que se refería Vincent con que ya la había encontrado una vez la volvería a encontrar.

 Lo que me faltaba, que la maldita maquina se trabara, alce la mano con la intención de golpearla. Hasta que me percate de un par de ojos plateados llenos de resentimiento. Diantres aun está enojado…

-Tyler, arregla esta maldita maquina – no dijo nada esa es mala señal – vamos no puedes estar tan enojado, tu comenzaste

-Eso no es lo que me enerva, sino en la forma en que trataste a Emily

-Whoa, whoa, whoa, ¿desde cuándo tu y la chica son “TAN” amigos eh?, sabes que, no es de mi incumbencia… ¿por cierto donde está Mai?

-Fue a patrullar en la zona para asegurarse de no dejar cabos sueltos y… - guardo silencio por un momento y después hablo sin titubeos - se llevo tu mercedes, el que sueles usar para tus conferencias de la empresa – sin vacilar voltee a verlo y dije casi gritándole

-¡¿Y NO LA DETUVISTE?!

-No tenia porque ¿cierto? – le lance una mirada envenenada, pero eso me demostraba otra vez que estaba enojado… BIEN,  yo también puedo jugar el mismo juego, así que sin más le dije de la manera más altanera posible

-Vas a arreglar la maquina o tengo que comprarme otra – sus ojos reflejaban la ira contenida, y como de costumbre va a comenzar con la lista negra del día de hoy

-Stephen Andrew Benjamín Locraft – diablos - en primer lugar no es maquina, es una computadora, segundo aunque te compras otra, se va a descomponer por qué no tienes paciencia para esta clase de aparatos, tercero y último no pienso ayudarte más en la búsqueda de Vincent hasta, que tu, pedazo de idiota, te hayas disculpado como se debe con nuestra invitada, y me vale que sea terrana, o que tu maldito orgullo te lo impida vas a disculparte y es un ultimátum – lo ultimo me tomo con la guardia baja, ya que no me lo esperaba y lo peor de todo es que hablaba enserio, genial. Yo hubiera preferido continuar con nuestra discusión infantil, pero creo que ir a dejarle clara las cosas a la chica, ¿no sonaba mal? parecía ser lo mejor en este momento, ya que era más que imposible de manipularla. Pero de pronto, un extraño sentimiento empezó a surgir de mi interior

-Bien lo hare – dije de mala gana - pero tu busca la información de la chica

Sin decir más salí de la habitación, camine despacio, casi rogando para que estuviera dormida, debido al él extraño sentimiento que tenia… un humano normal suele estar dormido a estas altas horas de la noche… son las 12:25 y en domingo todos se acuestan temprano, ¿cierto?

Continúe caminando sin rumbo, hasta llegar a la cocina… me sorprendí mucho, ya que la esencia de la chica era bastante perceptible, sin la necesidad de olfatearla. Llegue a la conclusión de que sí, yo fuese menos experimentado, habría perdido los estribos, como un tigre ante su presa. Pero estaba más que claro que su adaptación de vivir entre humanos por más de un siglo y medio, era una ventaja – pero en las últimas dos semanas me ha dado algo de sed, y eso no es bueno.

Sin demora, a paso firme y de manera silenciosa fue hasta el cuarto de la chica. Me decepciono mucho al no hallarla dormida – y lo peor de todo es que no se el porqué de mi malestar – estaba sentada en la cama viendo el enorme ventanal con una mirada bastante nostálgica, aunque eso la hacía ver linda.

-Deberías descansar, ya que eres una terrana – salto por la sorpresa de oír mi voz, típico en un humano, se giro a ver quién era, pero al darse cuenta que se trataba de mí, una leve chispa de ira pasó por sus ojos, curioso.

-Podrías dejar de llamarme así – hablo de manera firme y seca. Vaya, vaya, la chica tiene agallas, aunque estaba más que claro que no sabe con quién se mete, en un parpadeo estaba frente a ella - ¿Cómo diablos haces eso?

-¿Ahora me preguntas? – bromee, no sé el motivo pero es divertido el picarle el humor

-No olvídalo… - vaya también es sensata -¿Qué es lo que quieres? – dijo tajantemente

-Disculparme – sonreí un poco aunque eso la irrito mas, genial

-Bien, si ya terminaste, márchate – me está corriendo de una de mis habitaciones, en verdad esta chiflada

-Oye, ya me disculpe, ¿acaso no vas a perdonarme?

-Pues No, ahora vete… - guardo silencio un momento y continúo hablando de forma atropellada - ya que no tengo la necesidad de aguantar tus groserías, mientras mi estadía aquí – eso no fue lindo, y además nadie me habla así y mucho menos una humana

-Mmm… yo creo que no, ahora… - algo capto mi atención. Era mi imaginación o había algo distinto en ella – te pusiste lentes de contacto – al parecer mi pregunta la desconcentro

-Ah… no, si… pero suelo usarlos de día, y mis ojos son verdes – la atrape con la guardia baja, y al parecer es sincera, pero solo cuando quiere

Observándola con más atención empezó a relajarse, ya no me consideraba una amenaza, parecía que se había quitado un peso de encima, cuando bajo la mirada a la altura de mi pecho – comencé a pensar que me encontraba atractivo, no la culpaba ya que era lo más típico -  pero poco a poco empecé a ver como la sangre huía y luego maldijo sin percatarse que la oía

– Maldición… vas a morir de tres disparos en el pecho

-¿Qué? – eso si me tomo con la guardia baja, aun así dije anonado - ¿Qué fue lo que dijiste?

-Ya me oíste, vas a morir de tres disparos en el pecho – extendió su mano y dijo sin más reparo - uno aquí y los otros dos aquí – eso me impacto, ¿Cómo diantres supo eso?, pero volví a preguntar de manera más persuasiva

- ¿Cómo lo supiste?– dije lo mas despreocupadamente para no asustarla más de lo que ya estaba. Sea como sea ya no podría zafarse de esto… sin más lentamente un hilo de lágrimas empezó a correr por su rostro, de alguna manera ya no me parecía la simple humana frágil, sino un hermoso ángel caído, debido a la enorme tristeza tan grande que albergaba.

Con suma delicadeza pase mi dedo por el rostro para limpiar sus lágrimas, eso la sorprendió – y sinceramente a mi también - ya que no se había dado cuenta de que estaba llorando, se aparto y comenzó a tallarse los ojos, suspire, volví a preguntar de la manera más amable posible, pero estaba consciente que ese no era mi fuerte

 - ¿Cómo lo supiste? – titubee, eso me irrito pero trate de no expresarlo

-Te burlarías –dijo amargamente mientras bajaba la mirada

-No lo hare… - hable sin pensar y continúe - solo quiero saber – me miro dubitativa, así que me propuse animarla – te prometo que no me burlare – al parecer eso termino convenciéndola

-Mmm, pues digamos que cuando a las personas les llega la hora, por así decirlo, puedo ver marcas – si que estaba nerviosa… - de cómo van a morir, las causas, diablos, ¿Cómo te lo explico? – la interrumpí, captando su explicación

-Es decir que ves las marcas de las personas como si ya estuvieran ¿muertas? – asintió y luego continúo

-Pero cuando no veo las marcas, pero la cara esta pálida, demacrada y con unas grandes ojeras purpureas es que lo más probable que mueran de alguna enfermedad – se calló, suspiro con pesadez para contener las lágrimas y dijo de una forma tan sincera que me sorprendió – no me gusta, ver lo que veo sabes, es por eso que uso lentes de contacto – se veía bastante dolida, supongo que contar tus secretos más íntimos, a un completo desconocido y más, si este te tiene encerrado en quién sabe dónde, debía ser duro… si ella me estaba contando sus secretos, ¿porque yo no le decía el alguno de los míos?

- De acuerdo, te creo… - entrecerró los ojos, pero como el idiota que soy, hable sin pensar, casi en tono de burla

-¿Así que ya me llego la hora? – me miro incrédula de lo que oía ya que creía que yo le creía. Extraño si pero imposible lo dudo

-Acaso no me oíste – le puse un dedo en los labios para que se callara,  al parecer también es bastante escandalosa, eso la enfureció de sobre manera, ¡¿Cómo alguien tan pequeño se podía enojar de esa magnitud?! Aparto mi mano de su rostro y me grito con lágrimas en los ojos – ¡VAS A MORITE Y NO VOY A PODER HACER NADA PARA EVITARLO! – la sujete por los hombros

-Oye, tranquila – tardo un rato, respiro, y después se calmo, diantres es demasiado explosiva, me decidí a preguntar amablemente - ¿De verdad ya me llego la hora? – Asintió débilmente – ¿y si te dijera que mi hora ya me llego hace mucho tiempo? – se sorprendió, pero aun así no dijo nada. Y espero hasta que yo continuara – si dijera que… ya morí – primero su rostro mostro incredulidad y después de ira, al cabo de unos minutos, termino riéndose de lo que ella pensaba que era una tomadura de pelo

-Pues te diría que estás loco, o demente – eso me irrito… al ver que no me reía, frunció el ceño, ya no estaba tan segura, sacudió la cabeza, como negando lo que acababa de escuchar – tu, no pue… no puedes estar muerto, eso es imposible – baje la mirada y dije

-Bueno lo estoy, pero no lo estoy, es… complicado de explicar – al volverla a ver, me di cuenta de que no tenía miedo, sino una curiosidad casi palpable

-Inténtalo – me reí, ¿acaso me estaba retando?, o intentaba animarme, bueno en realidad no importa el motivo, ¿cierto?, pero asentí

-De acuerdo, mmm, Señorita Garner

-Emily – refunfuño - ya que al parecer con todos los que me topo, no les gustan las formalidades

-Entendido, Emily… entonces llámame Andrew – asintió – bien prosigamos – medite, como le iba a decir que era el ser más temible de la tierra sin provocar que le diera un infarto, y entonces recordé como solía fantasear Tyler sobre como ligarse a una chica necesitada… aunque no era tan buena idea, fue lo mejor que se me ocurrió – ¿Te gustan las historias de miedo?

-Disculpa… ¿hablas en serio? – Le afirme asintiendo. Dudo en un instante pero aun así respondió – no, pero… tampoco me desagradan

-Bien, mmm, ¿dime qué clase de seres suelen protagonizar esas historias? – suspiro y dijo, esta niña es extraña y a su vez interesante

-Asesinos, hombres lobo, brujas, ovnis, zombies, vampiros, fantasmas… no se – me miro como si me hubiera dicho algo que la avergonzaba – ¿y esto que tiene que ver? – suspire con pesadez

-Créeme tiene mucho que ver – entrecerró los ojos pero espero a que continuara – ahora la pregunta principal… ¿Cuál de todas las criaturas que mencionaste, crees que soy? – por fin, la reacción que esperaba de su parte… MIEDO, aun no estaba muy segura si creerme o no, así que no deje que lo meditara y dije con voz un tanto fría – te voy a dar unas cuantas pistas: parecen humanos pero no son humanos, parecen vivos pero no están vivos, y por ultimo no pueden caminar en el día – captándolo en un segundo, se dio cuenta de que no mentía. Titubeó y sin más dijo

-Eres un vampiro – afirme con la cabeza, tardo en hablar y dijo - ¿vas a matarme? – vaya aparte de todo es directa, incluso en situaciones como esta. Pero mi intención no es atemorizarla, sino que me ayude, “por ahora”, aunque a mí no me parezca.

-No – eso la sorprendió aun más, pero tenía el derecho de saber lo que podría pasarle – mi raza, por así decirlo no mata humanos, no de manera deliberada

-Pero si se alimentan de sangre – sí que es bastante directa, hasta es molesto

-Sí, pero sin la necesidad de matar al anfitrión – si iba ayudarme tenía que dejarle claro que no iba a matarla - sabes somos dueños de muchos bancos de sangre, aunque hay algunas excepciones que se niegan a vivir de manera pacífica, ejemplo de ello, es Vincent – lo medito minuciosamente y asintió

-¿Por qué crees que me quiera? - ¿Qué extraño?, se que tiene miedo, ya que su aroma me lo dice, pero… su lenguaje corporal decía lo contrario… continúe

-Tal vez por esa extraña habilidad de ver la forma de muerte de los demás – me prestó mucha atención, y si iba a ganarme su confianza había que hablar sobre un tema en particular- sabias que si hieres a un vampiro de la misma forma en que se transformo lo matarías para siempre… - comprendió de inmediato y continúe - tú serias su más grande peligro, pero si estuvieras dispuesta a ayudarlo el seria de alguna manera invencible

-Entonces ese es el motivo – no dije nada, puesto que ya no había nada más que decir… aun así

-¿Ya conocías antes a Vincent? – abrió los ojos como platos

-NO, ¿Por qué lo dices?

-Bueno recordé que Vincent dijo “que ya te había encontrado antes”

-Pues se… - sea lo que sea que iba a decir lo olvido por la abrupta entrada de Maia. Entro a grandes zancadas hasta estar por completo en frente de mí, con los puños apretados.

-¿Qué diablos estás haciendo? – suspire para ganar tiempo en vano

-Pues explicándole, todo… - pude haber terminado lo que iba a decir, porque Emily dijo con algo de miedo

-Entonces ella también es un… - termine abruptamente su frase

-Un vampiro si y también lo es Tyler

– ¿Pero qué diablos estás haciendo Andrew? – dijo Mai con un tono mortífero

-Pues yo digo que tiene derecho a saberlo, y hablando de ello, de seguro Tyler te dijo que estaba aquí – Maia hizo un sonido afirmando lo que dije. Y hablando del rey de roma, el escandaloso entro gritando

-Ok Drew encontré un perfil de cuenta de correos de nuestro querido LeCaponé – oí un jadeo procedente de Emily

-¿Dijiste LeCaponé? – Todos nos giramos hacia ella. Pero Tyler fue el que hablo primero

-¿Si?, ¿te suena familiar? – ella asintió con lagrimas en los ojos

-Era el apodo que tenía el asesino de mis padres.

2 comentarios:

  1. ¡¡Hola!! De nuevo pasándome por aquí.
    Leído el capítulo y con la intriga, sobre todo después de saber el apodo del que mató a sus padres... Y, ummm... vampiros de por medioo!! :)
    Con ganas de leer el próximo y por último, te aviso de que he subido un nuevo capítulo en mi blog. Te espero ;)

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  2. Hola, me pasee por tu blg y la verdad que quede sumamente atrapada en tu historia! ya quiero ver que pasa en el proximo capitulo. Sigue subiendo capis por fa :) un besito aqui te dejo el tercer capi de mi historia http://writers-in-the-dark.blogspot.com.ar/2012/03/proyecto-savenah-capitulo-n-3.html

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