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viernes, 23 de marzo de 2012



CAPITULO 4 ROMPECABEZAS



Se sentía raro, pero volví a tener el mismo sueño, pero ahora creo que lo estoy soñando más constante, como era ya típico me percate estaba en una clase de almacén, también me era mucho más nítido este sueño que en ocasiones pasadas, y como era normal, todo iba mucho más lento, me di cuenta que en esta ocasión que me encontraba amarrada, por alguna razón, gire mi vista un poco a la izquierda, para ver a una persona amarrado, gritándome algo… extrañamente volví la vista al frente y vi a la chica con el largo cabello negro llorando – pero… ¿Por qué rayos jamás soy capaz de ver su rostro? – eso fue lo último que logre ver, antes de caer en el agua, y abrir los ojos de golpe

-Vaya tu sí que eres una molestia ¿o acaso eres una lapa? –Enfoque mejor mi vista, para toparme de cara con el idiota de Andrew – no deberías dormir en un sofá, y mucho menos en una biblioteca - ¿biblioteca?... Cierto, me quede dormida en la biblioteca, tras largas horas, sin encontrar respuesta a lo que buscaba – y a todo esto, ¿quién te dio permiso de entrar aquí?

-Nadie, pero no te molesto, así que déjame – con cuidado me senté, pero al poner mis pies sobre el piso, cuando sentí junto a un dolor punzante en la cabeza, y como acto seguido me tape los oídos, mientras cerraba mis ojos con fuerza

-¿Estás bien Emily? ¿Te duele algo? – dijo nervioso, vaya, y quien hubiera pensado que este ser inmortal, se podría preocupar por alguien como yo, se que dijo algo más pero me dolía tanto que no pude oírlo, por un zumbido agudo que me atravesaba.

-Apaga el dolor… es insoportable – y cada vez el dolor aumentaba más y más. Aun con el dolor lo que al inicio capte como un zumbido, conforme los segundos iban pasando como una eternidad, me di cuenta que eran voces, que decían cosas desgarradoras… el miedo se apodero de mi, deseaba que alguien apagara el dolor, sin dudarlo deje que el recuerdo de ella me llenara por completo – Lily – dije su nombre, en son de suplica, el dolor creció más, mis ojos se sentían llorosos, los entreabrí y vi a Andrew, luego todo se volvió negro… 

Cuando abrí mis ojos lentamente,  a decir verdad, el lugar en el cual me encontraba era como un bosque, en el cual los árboles estaban muertos - y ahí estaba yo a la mitad de la noche - que lugar tan lamentable– acaso esto era otro sueño…

“No pequeña, esto no es un sueño” – me gire hacia arriba, para ver a una  mujer, recostada a lo largo de una gruesa rama del árbol más próximo, a mi parecer era mucho más hermosa, con una larga cabellera castaña, a mi parecer le ganaba en belleza a Maia, y eso que Mai era una belleza inmortal, o sea, no era cualquier cosas - “Vaya, que me comparas con un nosferatu, aunque tengo que admitir que es interesante tu perspectiva”

-¿Quién eres tú? – y como supo lo que estaba…

“Yo… soy la causa de que, veas, predigas, y algún día no muy lejano, causes muerte, y por eso mismo soy capaz de oírte, en todo el sentido, tanto físico, como espiritual, mi niña” – Bien ahora si tengo miedo – “¿Y porque lo tienes? No voy a matarte” – acoso le la mente – “En vez de leer, prefiero el termino escuchar, porque si no te estaría comparando con un libro, ¿no crees?” – lentamente asentí

-¿Cómo se que no vas a matarme?

“Porque mí sangre corre en tus venas, tu eres una de las últimas líneas de mi linaje, que aun tengo el enorme placer de conocer, mi niña” – ¿Habla de familia? Pero yo ya no tengo, solo mi tío Peyton pero él… – “Claro que tienes mi niña, que aun no la has encontrado, es muy distinto” – en eso es confuso.

-¿Soy tu… familiar? – Asintió - ¿Entonces quién eres?... ¿y dónde estamos? – la vi, y con una gracias espectacular se lanzó a vacio, para aterrizar con una gracias casi igual que la de un vampiro

“Y lo volviste hacer, basta de comparaciones pequeña” – miro a los alrededores, y lentamente, tras unos segundos, volvió a posar su mirada de nuevo en mi, y me percate que sus ojos eran casi igual de verdes que los míos, excepto que los de ella tenían una clase de color metálico hipnotizante  – “mi nombre real no lo puedo revelar aun, pero llámame Ariel, y respecto a donde estamos… eso te lo iba a preguntar, ¿Dónde crees que estamos?” – sin titubeos dije

-En un sueño – levanto la mano, y con sumo cuidado, negó con un dedo

“Estamos a la mitad del camino del mundo de los vivos, y el de los muertos” – me sonrió, mientras que yo temblaba por la declaración – “no temas, aun no mueres… ¿tú qué piensas que es la muerte?” – volví a decir sin titubear

-El fin de todo – dije sin vacilar, pero ella volvió a negar

“Mi niña, la muerte no es un final, sino otro inicio… la mayoría de los humanos piensan que serán juzgados, pero es una ilusión, ya que al pasar por este proceso todo se funde con la vida de nuevo, aunque si el alma es dañina para la vida misma es eliminada y ya, pero eso lo decide el universo”

-¿Entonces no existe el cielo y el infierno?

“Yo no dije eso pequeña, cuando culminan su segundo papel, ahí es donde se juzgan por sus acciones” – bajo la mirada – “aunque a veces se juzga un alma antes de tiempo” – asentí y  ella volvió a sonreír – “Pequeña, te tengo una encomienda” –genial, acabo de conocer extrañamente a un familiar, o al menos eso dijo y ahora, me da órdenes – “En vez de verlo como una orden, velo más como una súplica” – asentí y ella sonrió –“Bien ahora ve a tu hogar, y saca lo más preciado, y lo más esencial, cuando termines, vuelve al sitio donde te estás alojando, y arma estas paradojas, ¿Cómo usaras tu poder? ¿Y para qué?” - Sus palabras me impactaron, ya que nunca me había puesto a pensar eso. De alguna manera ella me inspiraba confianza, y algo que solamente había experimentado con Jake o el Tío Peyton… amor.

-¿Y si tengo dudas Ariel? ¿Cómo hablare contigo?... aun no sé muy bien cómo detener mi poder – abrió los ojos como platos y dijo.

-“¿Detener? Mi niña, deja de ver tu poder como una maldición, y velo más como un don, ¿O porque crees que me moleste en explicarte lo que pasa más allá de la muerte?...” – estaba que me moría de la vergüenza, solo me limite a asentir – “Pero bueno, eso lo dejaremos para luego, haz lo que te dije” – se acerco lentamente me empujo a un enorme precipicio que salió de la nada, mientras iba cayendo dijo – “Ya luego nos veremos, lo prometo mi niña” – cerré mis ojos y al abrirlos estaba en una cama

-Emily, diablos… ¿siempre tienes que desmallarte o qué? – me gire a verlo y después a mi alrededor, al parecer ya no estábamos en la biblioteca

-¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?

-Quince minutos, ¿Por qué? ¿O acaso tenías algo más que hacer? – es un verdadero idiota… Pero por algún motivo se veía mucho mas aliviado

-¿Dónde estamos? – desvié mi mirada de la suya, ya que de alguna manera, sentía que eso ojos azules, verían todas los heridas de mi alma, lo que dijo me dejo como zombie

-En mi cuarto – lo mire sorprendida, pero no dije nada… y en eso tuve un flashback “Haz lo que te dije” y solté un gran suspiro, cierto, Ariel me dijo que fuera a casa, y buscara lo más importante, pero de seguro no va a querer… “Pero eso no lo sabrás hasta que lo intentes Em”.

-Andrew sé que va sonar loco… pero necesito volver a mi casa para buscar algo… - parecía estupefacto y como no dijo nada empecé a decir lo primero que me paso por la mente – un poco de ropa y tal vez unos libros y algunas cosas – alzo la mano para detenerme

-Solo voy a decirte esto – dudo y luego dijo - hay un vampiro asesino allá fuera… buscándote… ¿y tú te quieres ir del único lugar en donde estás más segura? – Asentí, mientras él soltaba un gran suspiro - ¿esto tiene que ver con lo que paso hace quince minutos? – No sé el porqué, pero volví asentir, de alguna manera sabía que podía confiar en él – de acuerdo – este sujeto me sorprende cada vez que puede – voy contigo… - asentí – bueno voy a cambiarme – se acerco a una cómoda y comenzó a quitarse la playera, al inicio me dio pena, pero al mirarlo de reojo me percate de algo.

-Ya no los veo – se giro para verme

-¿Qué es lo que ya no ves? – De un salto, Salí de la cama, mirando fijamente su pecho - ¿Qué te pasa? – dijo con tono mordaz, pero yo estaba que rebozaba de felicidad.

-Tus heridas… ya no los veo – levante la vista, y esos hermosos ojos azules, me veían de manera indescriptible, y en un instante su mirada azul, demostraba entendimiento, compasión y mucha tristeza pero no me importaba yo estaba feliz – entiendes ya no puedo ver muerte, ¿acaso no es genial? – bajo la mirada y soltó otro suspiro

-Bien, ahora concéntrate en verlos

-¡¿Qué?! – Estaba bromeando… pero al ver su ojos me di cuenta que no

-Solo hazlo – a regaña dientes, lo hice, por un momento iba a darme por vencida, cuando de la nada aparecieron, y un gran sentimiento de ira creció en mí, como acto seguido, medio golpee Andrew - ¿Qué te pasa? ¿Por qué me pegas?

-Muchas gracias señor perfección – bufe y le lance la mirada más asesina que pude, pero él seguía viéndome con esos ojos azules – ya no podía verlos… y tu

-Ya entendí, no te gusta ver la muerte de la forma en lo haces, ¿o acaso me equivoco? – De hecho no – supongo que los humanos, también tienen que cargar con esa maldición – dijo mientras se daba vuelta - a pesar que sus vidas son relativamente cortas, aun son capaces de ver como sus vidas se escapan de sus manos – parecía triste

-¿Viste a alguien preciado morir?... ¿Verdad? – su mirada choco con la mía, y por un momento sentí una tonta ¿Por qué le pregunte eso? Y luego me sentí peor porque al verlo me di cuenta que no podría escapar de ese par de zafiros, pero él reacciono desviando su mirada

-Sí… pero eso fue hace mucho tiempo – se giro hacia la cómoda y tomo la primero playera que vio – dime, puedes verlos aun – sus palabras fueron como un balde de agua fría, baje la mirada hacia su espalda y nada, no había nada. Termino de ponerse la playera - ¿entonces puedes verlos o no?

-No puedo – volví a verlo                                                   

-Bien eso quiere decir que inconscientemente puedes controlar tu poder – asentí

Y luego comencé a contemplar su cuarto, a decir verdad era el doble de grande, que el cuarto en el cual me quedaba, las paredes no estaban pintadas, también me di cuenta que no tenía muchas cosas, solo los dos grandes roperos que iban desde el piso al techo - a mi parecer parecían tallados a mano - la cama era majestuosamente grande, pero la ropa de cama, era de una tela mucho más sencilla que la de mi cuarto – Yo me lo imaginaba un poco más caprichoso en ese aspecto – volví a contemplar el gran librero – al parecer todos los libros estaban mucho mejor acomodados que los de la biblioteca, las únicas cosas que adornaban la gran habitación, era unas flores y un estante, en el cual había un violín finamente acomodado – me acerque para verlo más de cerca, cuando sentí un calosfrió.

-Era de un viejo amigo – me gire para verlo

-Andrew… - nuevamente nuestras miradas chocaron

-Dime – dijo con tono amable

-¿Ya nos podemos ir? – soltó un suspiro y asintió

-¿A dónde vamos?

-A la E 74 St, entre avenida Lexington y la tercera avenida – comenzó a caminar, y por inercia lo seguí


*****


Tengo que admitir que la conversación anterior, había sido muy incomodad, ya que no sabía que decir…

Ni siquiera me moleste en voltear hacia atrás, ya que sabía perfectamente que ella estaba unos cuantos pasos detrás de mí – debido a su torpeza.

Al llegar al garaje, me acerque a la repisa tapizada con terciopelo negro – Según Maia, le daba elegancia sin igual, aunque para mi punto de vista se veía un tanto insulso – solté un suspiro, y tome las llaves del mercedes –Normalmente odio la tecnología, pero en cuanto a autos, le estoy profundamente agradecido a la humanidad por este hermoso y gran invento – medio sonreí para mis adentros, y presione el botón de abrir, como acto seguido la chica se dirigió a la puerta del copiloto – no pude contenerme – en un instante tome la manija de su puerta, la abrí con suma elegancia para ella, cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando me lanzo una mirada de reojo – Vaya, vaya, acaso eh encontrado una nueva forma de entretenerme.
-Que sea un vampiro, no significa que no tenga buenos modales – le dije de forma burlona, ella frunció el ceño, y subió al auto susurrando algo como “maldito vampiro arrogante”,  extrañamente eso me saco una pequeña sonrisa. Creí que tenerla bajo mi techo me causaría muchos problemas, “y de hecho me los ha causado y lo más probable es que me los siga causando”, pero es divertido fastidiarla… Aunque últimamente me eh dicho dentro de mi cabeza, y reitero que, no me cansare de decirlo, Todos los buenos momentos terminan.
-¿Cómo se pueden dar estos lujos? – dijo, mientras se acomodaba en su asiento…
-¿Acaso nunca te cansas de preguntar? – ella solo encogió los hombros
-No… ¿Me vas a responder? – esta niña, juega demasiado con su suerte
-¿Por qué debería hacerlo? – dije mientras, salíamos del garaje, le lance una mirada de reojo. Al parecer estaba tratando de averiguar cómo salir de la mansión, sacudí levemente la cabeza – ¿Te comió la legua el gato?
-No… solo lo pregunte por mera curiosidad, pero dado que el cabeza de alcornoque salió a escena nuevamente, no tengo la necesidad de aguantarte – ¿Había oído acaso mal, o ella me acababa de llamar cabeza de alcornoque?… En definitiva, ¿Cómo era posible que un ser tan pequeño resultara tan insoportable?
-¿No te habrás mordido la lengua? – abrió los ojos de par a par, y como si fuera la chica del exorcista, giro su cabeza para fulminarme con la mirada. LITERALMENTE ERA DIVERTIDO FASTIDIARLA, no puede contener la risa – deberías ver tu cara – como acto seguido ella se puso roja como un tomate, después me soltó unos ridículos golpes en el brazo, y sin darme cuenta ella también estaba riendo, mientras seguí conduciendo… en un instante, se produjo un silencio sepulcral – Sabes, hacía muchos años que no reía así – que idiota soy, ¡¿POR QUÉ DIABLOSS DIJE ESO?!
-Bueno, no es tan fácil seguir vivo – dijo desviando la mirada a la  ventanilla
-Yo no estoy vivo Emily, solo soy una retorcida estancia de la vida – ella frunció el ceño, y lentamente negó con la cabeza
-No creo que sea así, además yo pienso que estás vivo – apreté levemente el volante, mientras fruncía el ceño y a su vez alzaba una ceja mostrándome en desacuerdo, en tanto la miraba de reojo  - a lo que me refiero – dijo con nerviosismo, mientras que bajaba su mirada a sus manos – es que tu puedes disfrutar de muchas cosas que nosotros los “humanos” apreciamos, e-es decir estas vivo en alma – volví a fijar la mirada en las calle, en cuanto asentía levemente
-Solo en una cosa te equivocas – dije mientras esperaba el sigua, ella alzo la mirada hacia mi – no apreciamos la vida,  para nosotros  es más bien un chiste barato, o como a ustedes los terranos les gusta llamar “Vida” – la mire, y en cuanto lo hice nuestras miradas chocaron, me percate como sus ojos cambiaban de tonalidad, de un verde pálido a uno totalmente oscuro.
-No me importa lo que digas, para mi estas vivo - Lentamente ella cerró los ojos y desvió la mirada - si no fuera así, no te atormentarías por tu pasado – No dije nada, porque realmente no tenía un buen argumento para replicar a tal declaración…
¿Realmente estoy vivo? ¿Solo sigo vivo para seguir sufriendo? ¿Acaso terminare igual que él? Todas estas preguntas me pasaron por la cabeza, mientras la miraba, me estremecí ante la idea. En cuanto el silencio se instalo por el resto del viaje…
-Ya llegamos – Alzo la mirada y aturdida, al parecer estaba muy metida en la maraña de ideas. Salimos del auto y nos acercamos a la entrada, a su lado había una maceta, ella se agacho y saco una llave, sí que es predecible.
Cuando ella abrió la puerta, había un gato, que se encontraba finamente acomodado, parecía que estaba esperándola. Ella se agacho y recogió al gato, luego entro. Mientras yo me quedaba como vil idiota en la puerta. Ella tardo unos minutos en recordar que iba con ella.
-¿Por qué no entras? – ¡¿SERA TONTA O QUE?!
-Porque aun no me has invitado a pasar – eso me irrito– soy un vampiro – frunció el ceño confundida, me pase la mano por la cabeza y dije lentamente - los muertos como yo, no pueden entrar en la morada de los vivos, a menos que alguien los invite – como acto seguido ella se puso roja.
-Perdón, a-ah puedes pasar… ¿creo? –  no me moví - ¿Qué?
-Tienes que decirlo con confianza, tonta – volvió a fruncir el ceño… genial ahora acababa de fastidiar al conejo de felpa
-Bien puedes pasar – se giro camino por un pasillo
Entre sin titubeos, y camine detrás de ella, hasta llegar a lo que parecía la cocina… - en comparación con mi cocina esta era extremadamente pequeña – me recargue del marco de la entrada, y me di cuenta que estaba alimentando a su gato. Aunque este ultimo la ignoro y camino hasta pasearse por mis pies, en eso escuche un susurro proveniente de la chica, diciéndole al gato “Traidor”
No dije nada y decidí darle toda mi atención al minino, me agache y lo acomode en mis brazos, al girarme a ver a la cascarrabias, su rostro demostraba una tranquilidad enorme.
-Parece que le agradas – se acerco para acariciar al gato – su nombre es Midnight
-Vaya, creo que ese nombre le queda bien… es extraño – ella me miro con su ya característico sentido de la curiosidad, así que me dedique a darle gusto – desde que me transforme nunca he acogido a un animal, bajo mi cuidado, pero al parecer los animales me siguen
-Enserio – asentí lentamente – Andrew perdona mi pregunta pero… ¿Cuántos años tienes? ¿Y cómo terminaste así…?– fruncí el ceño, en verdad no se cansa de preguntar, suspire y respondí
- Bien te lo diré…


CAPITULO 3 CICATRICES DEL ALMA



Sí yo creía que lo peor de mi vida ya había pasado hace cuatro años, al parecer el destino me demostraba, restregándomelo en la cara, que no.

Ya han transcurrido tres días desde que conocí a: Maia Krengiel, Tyler Loutchinine y por último al más molesto, arrogante y nada amable de Andrew Locraft, que tras, haberme salvado de mi agresor, descubrí, o más bien me dijeron, su más grande secreto, que en realidad son… VAMPIROS. Y todavía no conforme con eso, descubrí que el que asesino a mis padres y el causante de la desaparición de mi hermana, era el mismo sujeto que ellos querían muerto… Vincent.

Como era mi maldita suerte, me encontré con el sueño típico, que eh tenido desde que cumplí los seis años. Pero había algo distinto, siempre alcazaba a ver a una persona arrojarme al agua, la cual siempre creí que era un hombre, pero la persona que alcance a divisar era una mujer, con un cabello largo de color azabache, que parecía estar llorando. Hubiera podido saber más, del nuevo segmento de mi sueño, pero algo me sacudió.

-Emily… despierta – de un salto caí al otro lado de la cama, bebido al susto. Al levantarme, fije la vista a uno de los rostros pálidos que ya tanto conocía, y me di cuenta aparecía un leve rubor en las mejillas níveas de Tyler – Em… ah… - dijo mientras desviaba la mirada hacia un lado - perdón por entrar sin preguntar – no entendí porque se comportaba así, hasta que me di cuenta que solo llevaba mi ropa interior.

Como acto seguido estaba roja como un tomate, pero de manera calmada, me camine al ropero - él cual Maia amablemente había llenado con un montón de ropa para mí - y tome lo primero que encontré, que fue un vestido straple bastante sencillo de color verde acuoso. Ya estando vestida gire a ver a Tyler, que seguía ruborizado – y me sorprendió que el siendo vampiro pudiera ruborizarse

-¿Sucede algo Tyler? – dije tranquilamente, aunque por dentro me moría de vergüenza

-Pues solo quería ver que te encontraras bien – se veía apenado por la declaración, que obviamente me tomo con la guardia baja - ya que no has salido mucho de tu cuarto y… sinceramente pareces un zombie – bueno eso no lo voy a negar, pero me alegro la atención, en definitiva, él me agrada

-Gracias Tyler, pero no tenias que preocuparte

-Descuida – se veía nervioso pero luego su atención se dirigió a mi brazo, de manera minuciosa – Em ¿qué le paso a tu brazo?

-Ah, eso – de todas cosas que se pudo haber fijado, le tenía que poner atención a eso - pues es la cicatriz me hice a golpear una vieja vitrina hace cuatro años, pero no tiene importancia, es algo de lo cual no me gusta hablar

-Okidoki… vamos a comer Em – tengo que admitir que aunque no estaba acostumbrada a que me llamaran Em, pero me gustaba la forma como me lo decía, o como me trataba…

Comenzamos el recorrido por los largos pasillos, que parecían un laberinto sin fin, parecía extraño pero, ya me había acostumbrado a ellos, al parecer estaba tan absorta en mis pensamientos, hasta que me percate que Tyler no me quitaba la mirada de encima, pensé que algo iba mal – a decir verdad consideraba que todo lo que me pasaba, estaba mal, aun así me preocupe – y pregunte con mucho miedo y curiosidad a la vez

-¿Sucede algo malo Ty?

-No, ¿Por qué lo preguntas Em? - ¿Por qué será? Me dije internamente de manera sarcástica, mientras decía

–Pues no dejas de verme – alzo una ceja en son de duda, y después me sonrió

-Lo lamento, no me había dado cuenta de ello – medito y dijo de imprevisto – solo me preguntaba… - frunció el ceño dudando y se giro hacia mi mientras se detenía - ¿Cómo superaste lo que te paso? – su pregunta me tomo desprevenida, pero no titubee en contestar

-Nunca lo haces, solo que con el tiempo – dije suavemente - va doliendo menos, eso es todo – le afirme - pero la cicatriz nunca se va, ahí sigue – asintió con lentitud y dijo

-Creo que ahora todo me queda claro

-¿Qué es lo que está claro? – guardo silencio

De repente comenzó a caminar a una dirección distinta del de la cocina. Yo desde luego lo seguí – aun que he de admitir que me costaba mucho seguirle el paso - sin comprender muy bien a dónde íbamos… tras unos minutos estábamos en un invernadero, en el cual el techo era de vidrio, como un domo… al darme cuenta que daban los rayos del sol, sin dudarlo lo tome del brazo, logrando que se detuviera, y dije con miedo

-Tyler la luz – se giro sorprendido, y luego se rio

-Gracias por preocuparte, los vidrios están polarizados, además el vidrio es de 21 mm de grosor… así que tranquila – eso me dejo bastante tranquila

Y sin más continuo caminando, entre plantas… era extraño, ya parecía como si estuviera en una jungla, hasta que encontramos una banca de piedra. Sin darle tiempo, lo encare.

-¿A qué te referías con lo de “ahora todo me queda claro”?

-Ah, eso… Bueno en la forma en las que Mai y Drew ven las cosas – lo mire de manera interrogante – mira digamos que ellos tienen algo grande en contra de Vincent, de hecho ellos dos lo odian con ganas

-¿Y tú? ¿Por qué estas ayúdenlos?

-Bueno el motivo es que, se me hace repúgnate, poco ético, injusto, cruel, malvado – lo interrumpí de golpe

-¿O sea que los vampiros tienen valores?

-Tenemos que tenerlos, ya que por ello no caminamos bajo… – señalo el cielo y concluyo – el sol – no le entendí muy bien, pero quería saber las causas por el cual Maia y Andrew odian a Vincent

-¿Y por qué lo odian? – Hizo una mueca no muy seguro si contarme así que insistí – por favor – sonrió

-Por algunas cosas que Vincent les hizo en el pasado, el motivo concreto por el cual Drew lo odia no lo sé muy bien – parecía meditativo y se giro a verme y continuo - pero uno de los cuantos motivos del odio de Maia y podría decirse que el principal, es debido a quien la transformo… fue él – Me quede pasmada

-Vaya, si yo tengo motivos por los cuales odiarlo, creo que ella debe odiarlo más – nos sentamos y pasamos así por un largo rato

-¿No es hermoso este lugar? – Agradecí que cambiara el tema y asentí – te traje aquí para que pudieras tener otro lugar en el cual estar… a parte de la habitación, además casi nadie está aquí, excepto en el día en el que riego las plantas, las podo, etc – asentí, y sonreí por el detalle

-Gracias Tyler, creo que es el lugar perfecto para pintar, o tomar fotos

-¿Pintas y fotografías? – asentí

-Solo es por hobbie, solo es para matar el tiempo durante el día, aparte me sirve de terapia – entrecerró los ojos, se veía confundido así que dije – para superar un poco el pasado

-¿O sea que vas a ayudarnos?

-Sí, ya que Vincent tiene información que quiero, aparte quiero que pague por sus acciones – sonrió y de un salto se levanto, mientras me tendía la mano

-Pues… bienvenida al equipo Emily – le devolví la sonrisa y tome su mano – ¿qué tal si vamos a comer? – me guio de vuelta al laberinto de pasillos

-¿Los vampiros comen? – pregunte con mucha curiosidad, giro un poco la cabeza para verme

-Más que comer, se le podría decir que degustamos la comida – fruncí el ceño y el volvió a sonreír – aunque en mi caso, se podría decir que trago, en vez de comer

-Oye Tyler, ¿podrías después llevarme a la biblioteca? Es que quiero buscar algo – volvió a fruncir el ceño y dijo

-¿Qué es lo que quieres buscar?

-Cualquier información que haya sobre mi poder – asintió, y volteo a verme algo dudoso – aunque tal vez no encuentre nada

-Eso no lo sabes a demás Drew tiene mucho libros ya verás que encuentras algo – asentí - muy bien, después de comer, iremos a la biblioteca, y te ayudare a buscar – dude un poco. No quería causarle ninguna molestia a Tyler – o te podría dejar ahí para que vieses lo que necesitas – esa era una mejor idea, así que asentí lentamente, mientras se ponía medio serio - Mira, la biblioteca de Andrew, no es tan extensa sobre esos temas, pero creo que vale la pena buscar – volví a asentir y nos dirigimos a la cocina


*****


Estar tirado en el sofá de mi oficina, era agradable – pero todo momento feliz tiene que terminar – lentamente abrí mis ojos, debido al sonido de unos pasos poco familiares… como acto seguido, en un instante ya estaba al lado de la puerta – por un momento creí que era la humana… Emily - cuando esta se fue abriendo lentamente, me percate que el aroma era totalmente distinto, y no pertenecía a nadie que yo conociera - bien sea quien sea, iba a pagar las consecuencias - tome al intruso por el brazo y lo arroje al librero, para darme cuenta por su movimientos al aterrizar, que se trataba de un vampiro, él cual no era mayor que yo, pero tampoco era un novato recién convertido. Sin titubear, dije de manera fría y mortífera.

-¿Quién eres? – No dijo nada, y use mi fuerza mental, mostrando mi intención de causar muerte… titubeo un poco, pero rápido recobro la compostura, sin más dije – ¡Responde ya! – relajo la postura, en definitiva era viejo

-Vaya, ¿Así que tú eres el famoso Stephen Andrew Benjamín Locraft? - ¿Cómo diablos sabe mi nombre? Me dije mientras fruncía el ceño -O ¿A caso me equivoco?

-Solo responde, de una maldita vez – hizo un bufido en son de risa

-Muy bien tú ganas, mi nombre es Elías Belousov – me sonrió un poco, mientras se sentaba en mi sillón, y subía sus asquerosas botas llenas de lodo, a la pequeña mesita de estar. Importada desde Inglaterra, y que fue un regalo de mi hermano – ¿Supongo que, por tú reacción Krengiel no te dijo que ella me llamo? ¿Cierto? – no, de hecho ni lo menciono, y en definitiva, VOY A MATRALA. Mientras yo meditaba en las distintas formas, para matar a mi amiga, él metió su mano en uno de los bolsillos de su chaqueta, al sacarla, agito deliberadamente un juego de llaves - Y además  me dio las llaves, para entrar a esta súper mansión subterránea – No, basta, hasta aquí a llagado mi paciencia.

 De la manera más amable tome el periódico de Tyler, y me acerque lentamente a él. Para mostrarle que no era una amenaza -en ese momento - sonreí un poco y pregunte de manera musical y piadosa

-¿Te pidió ayuda para algo en especifico? – Asintió, mientras yo enrolle el periódico meticulosamente – bien vamos a dejar algunos puntos claros – volvió a asentir, en tanto yo le regalaba una de mis más encantadoras sonrisas - en primer lugar, la mansión es mía… así que lo que rompas lo pagas, con dinero o con sangre… claro, dependiendo del objeto – como acto seguido, con el periódico golpe sus piernas, y en ipso facto los bajo. Luego use mi típico y encantador tono asesino en él – Segundo, ¿Cómo porque Maia te llama para un asunto personal? – y como era de esperarse los músculos de su cuerpo se tensaron en instantes, captando el peligro

-Yo solo estoy aquí para hacerle un favor, ella me iba a decir de que se trataba el asunto en cuanto llegara – fruncí el ceño, mientras me lamentaba por no poder torturarlo más

Al parecer Maia ya estaba a punto de abrir la puerta, junto a Tyler y la terrana… - Genial lo que me faltaba.

Mai abrió la puerta lentamente, en tanto mis ojos pasaban del azul zafiro a rubí. Ella entro con paso titubeante, mientras Tyler, entraba con paso seguro tomado de la mano de la chica; al verla me percate de su miedo al verme, pero en instantes también pude detectar algo más que me llamo la atención… curiosidad - ¿quién hubiera pensado que la curiosidad de esta chica era más grande, que su miedo? – Sin embargo Mai mato mi pequeño entretenimiento, cuando pregunto al chico

-¿No sabía que ya habías llegado? ¿Por qué no fuiste a mi habitación tal cual habíamos acordado?

-Maia… ¿Se puede saber qué diablos estás haciendo? Y más por traer a un completo desconocido a mi casa

-Bueno de hecho Drew, él no es ningún desconocido, hasta donde sé, él es un amigo de mi primo, Nicolai – genial lo que me faltaba - y conocido de la infancia de Mai, que por cierto fue convertido tres años después que ella, por la misma persona – me gire, un tanto sorprendido, y otro desconcertado

-Whao ¿no sabía que Nick tuviera primos? – Esto me está desquiciando – por qué no se parecen

-Basta, Maia a la biblioteca ahora – frunció el ceño
-Lo lamento tanto, por las molestias Andrew pero, preferiría que te ahorraras el sermón para luego – en definitiva ODIO A ESTA MUJER…

Camine hasta mi escritorio, con sumo cuidado me acomode sillón, los tres inmortales fruncieron el ceño, con la mano hice ademan, para que tomaran asiento. Tyler acomodo a la terrana en uno de mis sillones traídos de Fiji, Mai y el intruso se sentaron en un par de sillas, mientras miraba de reojo como, Tyler recarga de mi escritorio – el muy maldito cree que voy a estallar… y la verdad no se equivoca – lentamente dirigí mi mirada a Mai y al supuesto individuo conocido de Nicolai

-Mas te vale Mai que me cuentes absolutamente todo… - asintió de manera relajada, odio a esta mujer siempre me hace tomar medidas extremas – o si no le clavare una estaca, y te lo juro en el nombre de mi familia Maia que lo hare – en instantes estallo

-¡ENTONCES NO ERES MUY DISTINTO A VINCENT! – Como acto seguido se cubrió la boca – yo… lo siento

-Descuida, esa clase de comentarios ya no me molestan, hace dos siglos que los ignoro – suspire por la ira contenida – el que debería disculparse sería yo, dado a que debido que te encuentras en esta encrucijada – asintió aliviada, volví a suspirar pero en esta ocasión con más pesadez – no me malinterpretes… aun estoy dispuesto a matarlo, por lo de la mesa

-¿Mesa? ¿De qué rayos estás hablando? – alce mi mano para detenerla

-Eso no es el asunto más importante, en este momento, así que te pido que empieces dado que estoy de un pésimo humor – a tal grado que me daban ganas de ir al garaje sacar mi motocicleta

-Bueno Lias es bueno en rastreo y explosivos, así que pensé que tal vez él podría ayudarnos en infiltrarnos o escapar en algunas de las guaridas de Vincent – fruncí el ceño, no era mala idea lo que dijo, pero…
-Y dime, ¿cómo diantres sé que puedo confiar en él? – Lo mire con desdén pero continúe – solo déjame recordarte Maia que Vincent ya ha transformado a muchos antes y estos le siguen fielmente – hubo un bufido de parte del tal “Elías”

-Cierto, pero a comparación de los demás, yo no le obedezco a nadie, aunque le pedí a Romaleft que me transformara – fruncí el ceño nuevamente, excepto que en esta ocasión fue con una mirada asesina – tranquilo viejo, no pienso matar para él, si estoy aquí es para apoyar en Maia… - no le creo. Pero lo dejare hablar - Digamos que todo empezó, cuando yo era en ese entonces, el capitán de la guardia imperial de Pedro I, y si no mal recuerdo, ya había visto al joven Romaleft con Mai en un par de ocasiones, a decir verdad, no me intereso en lo más mínimo, los motivos por los cuales el había llegado a Rusia en aquel entonces, o al menos no hasta que me lo encontré en la taberna que solía frecuentar, recuerdo que ya llevaba varias copas encima, y sin darme cuenta, le platique que yo tenía últimamente problemas con la guardia, y el estaba tan ebrio que me dijo que era… bueno un vampiro – conociendo al muy maldito engreído de Vincent, no me sorprende que fuera capaz de cometer tales barbaridades… solo porque hace 30 años atrás, me prometí no matarlo, sino dejar que los inquisidores se encargaran de él, y luego sentarme en primera fila para verlo morir lentamente… - claro que no le creí, al salir, cuando iba caminando por las calles de Moscú apareció en frente de mi, para tratar de convencerme de que decía la verdad, como acto seguido intente golpearlo pero él había desaparecido un momento y luego cayó con la gracia de un ave, fue ahí donde me di cuenta que no me estaba mintiendo, y simplemente le suplique que me transformara, después de eso arregle mis problemas con la guardia y mis turnos, pero a él ya no lo vi mas, luego me encontré con Mai que era igual a mí… - en definitiva este sujeto es mucho, pero mucho peor que Tyler.

-¿Qué dices se puede quedar? Para ayudarnos – MA-I-A esta chica, en definitiva la odio

-Hagan lo que quieran, pero se los advierto, si él nos traiciona, rodaran dos cabezas en lugar de una, entendido – como acto seguido asintieron, lentamente me gire hacia la humana que estaba observando ni oficina, dah humanos – bien recordatorio de las reglas, primero, como ya te había dicho, no romper nada o ensuciar nada, porque sino ya sabes cuales son las consecuencias, segundo, la humana no es ningún bocadillo, así que abstente de intentar cualquier cosa, y tercera y más importante, no entres a mi cuarto, ni siquiera lo intentes cuando estoy durmiendo, ni a mi garaje, ni a mi biblioteca y mucho menos a mi oficina, o la pagaras caro… lo captas, ahora largo a todos menos, tu Ty, necesito hablar contigo, es algo urgente, vale… - todos lo demás salieron de mi oficina, y espere unos minutos para que se alejaran lo suficiente, y así poder hablar

-¿Qué pasa Drew? ¿Por qué la urgencia? – vacile un poco

-Se que no debería pedirte esto a ti – literalmente no debería, pero no me queda de otra – pero necesito ayuda… - levanto una ceja y dijo

-Déjate de rodeos y dime – suspire con pesadez y lo mire a los ojos

-Estoy cayendo en la sed – solo vi inquietud, con horror dibujado en todo su rostro

-¿Desde cuándo?

-Hace unas dos semanas, pero ha sido peor con la humana aquí – exhalo lentamente y dije – así que Ty si pierdo el control, con ella o con cualquier otro humano… antes que me convierta en una bestia igual de cruel… antes de que pierda lo poco que me queda de humanidad…

- Olvídalo – dijo con voz entrecortada - Drew no llegaras tan lejos, me oíste, así que… - lo detuve con la mano

-Lo sé, pero prométemelo, que si, sucede eso, tu solo… mátame – negó mientras se alejaba de mi

-¿Por qué diablos me dices esto? – intente controlarme pero la ira me domino, en un parpadeo, lo sujete y lo estrelle con todas mis fuerzas, en el muro

-¿POR QUÉ?... – suspire para controlar mi ira, en tanto iba aflojando el agarre que tenia sobre Tyler - Durante los ciento veinticinco años en los cuales te eh conocido, tu siempre me has dicho que confié en ti… - hubiera seguido con la discusión de no haber sido por la humana

-Disculpen, que haya interrumpido su conversación, pero creí que tal vez deberían saber esto… - ¿Y ahora qué? – bueno es que… pude ver que su cuello fue desgarrado, quizás… creo que así fue como murió – vaya otra cosa interesante, ahora copera

-Bien hecho, pero yo no te lo pedí que hicieras eso – bajo la mirada un poco, y luego de unos segundos, levanto la vista con un coraje sin igual.

-Tienes razón, así que considéralo una deuda que tienes hacia mi – deuda, que patética es.

-¿Entonces qué es lo que quieres? - frunció el ceño – vamos dímelo

-Cuando captures a Vincent, quiero hablar con él - ¿hablar con Vincent? Si que esta demente – y como porque quieres hacerlo – su mirada se endureció

-Solo voy a decirte, que él y yo, tenemos asuntos pendientes, lo demás no te incumbe – ja, está más loca si cree que voy a dejar que haga lo que quiera

-La venganza no es buena, créeme yo eh deseado matarlo por mucho tiempo – asintió, pero su expresión se volvió más inflexible – así que no lo hare pide otra cosa

-Vaya… ¿ahora eres mi dueño? – Por supuesto que no, pero no tengo muchas opciones, si quiero atrapar a Vincent, aunque sigue siendo impertinente – no me compares contigo, no pienso matarlo solo necesito que me diga dónde encontrar algo que ese maldito me robo hace cuatro años, solo eso y ya no pediré más nada – Mmm, que interesante

-¿Y qué fue lo que te robo? – Dije con un voz bastante compasiva para mi gusto - Si gustas te puedo ayudar

-No hay necesidad que te diga, pues lo que me robo… - dijo en un susurro entrecortado y muy triste - solo tiene un gran valor sentimental para mí – se aclaro la garganta y rápidamente recobro la compostura - y ya que eres un inmortal no lo entenderías, así que gracias por la oferta, pero ya eh abusado bastante de tu hospitalidad – vaya que sensata – eso es todo, así que los dejo

–De acuerdo, te concederé lo que me pides – me miro, como si mi declaración, fuera un milagro… no soy un santo, pero tampoco soy un tirano. Dude un momento ya que ella no dejaba de verme con esos ojos de cachorro encariñado, y ya que no había más que decir, dije amablemente - así que ve a descansar – incluso en la forma en la que lo dije me sorprendió y ella titubeo, para luego decir de forma extraña

-Bueno hablando de eso - su vista cambio de dirección y se dirigió hacia Tyler, pero lo que me tomo con la guardia baja fue la leve sonrisa, el encantador y al mismo tiempo, ese tentador rubor de sus mejillas - Ty voy a estar en la biblioteca, a-ah, gracias por pasar tiempo conmigo – tuve que pelear de manera colosal para no abalanzarme sobre ella – bueno, que descansen, hasta mañana… ¿creo?, hasta luego - lo último que me percate fue como los olanes de su vestido desaparecían tras la puerta de mi oficina.

sábado, 3 de marzo de 2012


CAPITULO 2 DEMONIO DE DIA, ÁNGEL DE NOCHE



Como es típico comencé de nuevo ese sueño en el cual me muero, en ese extraño lugar cerca del agua, pero…, este no era así, ya que me encontraba en la sala de estar de mi vieja casa, como era costumbre, mi padre estaba sentado en el antiguo sofá del abuelo jugando ajedrez contra el mismo, al escuchar el ruido provocado por mis pisadas, alzo la mirada, su expresión al verme fue primero de mucha alegría y a la vez de mucha tristeza, sin dudar dos veces me hablo.
<<-Vas a tener que ser fuerte a partir de ahora Ely, confía en aquellos que se empeñan en protegerte – se detuvo un momento dudando – no olvides quien eres, ni que tus decisiones sean lo correcto, aunque los demás lo consideren que estas cometiendo un error – >>

Al terminar él y todo a mi alrededor empezó a desvanecerse, yo estire mi brazo para alcanzarlo, pero fue en vano, como acto seguido abrí los ojos con el brazo levantado.

Con cuidado empecé a incorporarme poco a poco, todo iba bien hasta que descubrí un pequeño dolor punzante en la nuca, con cuidado masajee esa parte, hasta que fije la vista en la ropa cama de satín.

De un salto, salí de la cama, observando todo a mí alrededor, por lo que podía ver la habitación tenía un papel tapiz de oro viejo con unas pequeñas grecas color ocre, la cama era bastante grande, y a cada lado de la misma había dos buros de color negro que contrastaban perfectamente con la habitación, la pared que quedaba justo en frente de mi, era un gran ventanal, pero aun con esas grandes ventanas entraba poca luz, a mi izquierda había un gran ropero, y en junto un hermoso tocador.

-¿Dónde diablos estoy? – volvía a mirar a mi alrededor y medite -okay no te desesperes… - me dije a mi misma en voz alta - tienes que salir de aquí Em – lo primero que hice fue correr hacia le puerta más cercana, la cual al abrirla mostraba un súper cuarto de baño con una tina del tamaño de una piscina de tres metros por tres, aunque el sitio era salido de un cuento de hadas, abandone la idea de adentrarme al cuarto, tenía que salir de ahí, cerré la puerta y me dirigí a la otra, pero al abrirla me deslumbre nuevamente, para toparme con una sala de estar bastante grande. Me percate que al otro lado de la gran sala de estar había una enorme puerta de color blanco, sin dudarlo atravesé la sala y salí a trompicones de ahí.

 Después de pasear sin rumbo por los pasillos de aquella mansión, me di cuenta que en todo el lugar no me había topado con ninguna ventana. Por fin me tope con una puerta, pero antes de que me acercara escuche la voz de una chica que se alzaba varias octavas de lo normal.

-Ustedes dos son un par de idiotas, ¿en que estaban pensando al traer a una terrana aquí? – la voz era de una chica, era bastante melosa

-Escucha, en primer lugar, no soy un idiota, y el de la idea fue él

-Claro – dijo la voz con ira contenida - pero se supone que el del cerebro eres tú, ¿ahora qué vamos hacer?

-Sencillo – hubo un leve silencio y continuo - le diremos la verdad, que un psicópata la está siguiendo para matarla, y que nosotros prácticamente la salvamos.

-Ty, cállate.

-Sí, solo cállate… ¿saben qué? Yo me voy, al menos hasta que ustedes tengan una mejor idea – sin darme tiempo a reaccionar, la puerta se abrió, su mirada se enfoco en mi - ah, whao… no te oí llegar – La chica era hermosa de pieza a cabeza, sus ojos eran de un azul ébano, tez nívea, pero lo más llamativo de ella era su cabellera de fuego con  destellos carmesís, llevaba unos vaqueros gastados, una camiseta ajustada negra con la frase “¿que estas mirando?” - mmm, tienes hambre ¿cierto? – dijo, y yo solo me limite a asentir

-gracias, creo – me invito entrar, para mi sorpresa era la cocina, y sin contar a los dos chicos bastante guapos y fornidos, con el mismo tono de piel, nívea.
 Pero a la vez se distinguían entre ellos, ya que uno tenía el cabello negro, con unos ojos grises, estaba vestido con un jersey de Pittsburgh y unas bermudas color caqui, en cuanto al otro, era rubio, con una mirada penetrante de color zafiro, el iba vestido con unos vaqueros y una camiseta azul marino de manga larga. Bueno esta era la oportunidad para saber donde estaba. La chica me guio hasta la barra divisoria de la cocina.

-mmm, dime que te apetece comer – parecía nerviosa

-¿Podrían decirme en donde me encuentro? – chico de jersey iba a hablarme, pero el otro interrumpió

-Primero dinos que era lo que quería el chico del bar –Hice un repaso rápido de lo que paso

-Nada, solo…-dude, ¿Por qué tenía que responder?, No sé donde estoy, prácticamente ellos me raptaron

-Solo – insistió el rubio

-¿Eres un policía?, ¿Por qué si lo eres quiero mi abogado? – los tres se quedaron estupefactos, pero el rubio más… después de unos momentos,  suspiro y el chico de cabello negro se me acerco

-Mira, no somos policías, pero necesitamos saber que deseaba ese tipo, es muy peligroso y ha lastimado a mucha gente inocente, así que apreciaríamos mucho que nos ayudaras a detenerlo – parecía consternado y muy dubitativo – mi nombre es Tyler Loutchinine, ella es Maia Krengiel y por ultimo tenemos al amargado Andrew Locraft, ¿Cuál es tu nombre? – se veía que era honesto, así que accedí a continuar.

-Emily – dude en contestar pero él me daba confianza– veras el dijo que quería acompañarme o escoltarme… no lo recuerdo bien pero solo quería hacerme compañía
-Para luego estrangularte en el mejor de los casos – el tal Andrew o como se llame dijo secamente – está más que claro que nos estas mintiendo -  se levanto, y en un parpadeo ya estaba a mi lado sentado con los brazos cruzados– así que te recomiendo que hables – dijo mirándome directamente a los ojos…  esto no estaba pasando, me voltee a ver a la chica
-¿disculpa sabes donde esta mi bolso necesito mi medicamento?, ¿creo que debí habérmelo tomado ayer también? – estupefactos por la declaración, bueno todos menos el rubio

-¿Y para qué diablos necesitas medicamento? - sin quitarme la mirada de los ojos

-¿Tengo de vez en cuando alucinaciones de gente moviéndose muy rápido o que son más fuertes como ayer?

-¿O sea que eres una loca controlada?

-Andrew, basta – la chica lo fulmino con la mirada y se volteo hacia mí - ¿Siempre has tomado esa clase de medicamento? – sin pensar respondí

-No… – me calle, ¿Por qué diablos no puedo mantener mi boca cerrada?

-De seguro se drogaba o algo así y ahora quedo tocada – la ira me invadió, ese sujeto es un verdadero imbécil, voltee a ver a otro lado y me mordí el labio para evitar que mis lagrimas salieron, ellos no tienen la necesidad de enterarse de mi miserable pasado, cierto, pero el rubio continuo.

-Si nos hubieras dicho lo que te pedimos, tal vez no estarías lloriqueando ahora – voltee a verlo con desprecio, pero en su rostro no había nada de malicia, sino a mas bien lastima.

-Eres un autentico bastardo Andrew – dijo el otro chico de manera que me helo la sangre en ese instante

-¿QUE? – La ira estallo en él rubio, a la velocidad de un rayo estaba frente al otro chico - fue tu idea traerla aquí, así que no me fastidies Tyler, que yo sepa, no tengo ninguna obligación de ser amable con ella.

-Si van a pelear los dos, salgan, no necesito que compliquen más las cosas – dijo la chica de manera clara y firme.

-Por mi está bien – cerro los ojos y sin abrirlos se volteo a ver a otro chico - muévete Locraft

-Tyler, ya se fue – mascullo con pesadez

-Genial…  las veo luego – volteo a verme y dijo de forma avergonzada - Em, perdón por lo que te dijo – hizo una pausa, esta era la primer vez que me decían de esa manera- normalmente no suele ser así, es más… maduro – volteo a ver a la chica – ¿le dirás todo verdad?

-Tal vez, no se  – suspiro con pesadez – ve, habla con él o yo lo hare

-Okay, nos vemos – Salió corriendo rumbo a la puerta, baje la mirada, en verdad quiero irme a casa.

-toma, son hotcakes, espero que te gusten

-gracias… disculpa

-Maia, no me gustan las formalidades – bajo la mirada – ¿te puedo llamar por tu nombre?

-Claro, no veo por qué no, Maia – asintió, despacio

-¿supongo que tienes dudas de por qué te trajimos aquí?

-De hecho, si -         suspiro

-Mmm, veras – parecía no saber por dónde empezar – sabes que te lo diré hasta que hayas comido algo, dado una ducha y cambiado la ropa

-Pero en verdad necesito saber – dudo por un momento – al menos dime donde estoy o que es este lugar

-mmm, es algo así como una fortaleza, tardas como cuarenta y cinco minutos aproximadamente de Manhattan hasta aquí en auto – guardo silencio por un momento – se que no estás obligada a ayudarnos pero… hasta ahora… eres lo más cercano que tenemos para atrapar a ese… asesino – desvió la mirada

-¿Por qué yo?, ¿Por qué me busca a mi?
-Eso es lo que queremos saber… anda termina para que te lleve de nuevo a tu habitación

-Al menos sabes cuánto tiempo voy a pasar aquí

-El tiempo necesario, ¿por?

-Para que al menos pueda justificar mi ausencia durante un tiempo.

-Come, mas tarde veremos lo de tu ausencia indeterminada – asentí, ya que por lo visto no me quedaba de otra, así que comí, al terminar, me guio por esos largos e idénticos pasillo hasta llegar a la puerta que había dejado abierta

-Ah, le pedí a Tyler que trajera unas cuantas ropas mías, espero que no te moleste

-Gracias, Maia necesito hacer una llamada, podrías prestarme tu teléfono – dudo por un instante, y luego suspiro mientras me entregaba su celular

-De acuerdo, siempre y cuando no te moleste que escuche – asentí, y me lo dio, marque rápido el numero de Jake y  como de costumbre contesto al segundo zumbido

- hola

-Jake, que alegría me da de oírte de nuevo

-¿Emily?, ¿Dónde rayos estas? Estoy esperándote fuera de tu casa

-AH… lo lamento – voltee a ver de reojo a Maia, al parecer estaba decidida a cumplir su palabra de quedarse, por lo tanto, no me quedaba de otra más que mentirle a Jake, así que dije lo primero que me paso por la cabeza el cual era mi tío – pues… estoy en Kansas, mi tío se cayó ayer en la noche y estoy ahora en el hospital, perdón por no llamar hasta ahora

-Descuida, como se encuentra tu tío

-Solo se rompió la pierna, oye Jake, recuerdas donde está la llave de emergencia que tengo en casos de no encontrar mi llave

-Sí, ¿por?

-¿Me puedes hacer un favor?

-Por supuesto ¿cuál es?

-Cuida de midnight

-Pídeme todo menos eso Emily, tu mejor que nadie sabes que ese maldito gato me odia, me ataca cada vez que me acerco al sillón.

-Lo sé, pero no conozco a nadie más a quien pedírselo, bueno me tengo que ir por favor cuídalo bien, adiós – ya no me detuve a escuchar lo que iba a decirme, voltee a ver a Maia para entregarle el celular

-Bien eso nos dará más tiempo para encontrar a ese tipo, pero hay que averiguar mas sobre lo que se propone… bueno eso no nos da más remedio que esperar – asentí ya que estaba de acuerdo, mientras más rápido terminara esto mejor – por lo tanto deberías relajarte, descansa – dijo tiernamente, después sin más aviso comenzó a caminar hacia la puerta, pero no antes de voltear a verme y decir - le pedí a Walter que te trajera unos cuantos… libros… mmm, ¿te gustan los libros? – suspire hondo y respondí

-Suelo leer mucho, gracias par la atención Maia – asintió lentamente

-¿Puedo hacerte una pregunta? claro si tu quieres platicar conmigo – no respondí, solo asentí con la cabeza del mismo modo que ella, en forma de burla, al menos le pude sacar una pequeña sonrisa

-bien… ¿Cómo una chica como tú termino trabajando en un lugar como ese?, es decir no pareces de ese tipo de chicas rudas o necesitadas de amor – la pregunta me tomo con la guardia bastante baja, y al parecer no iba a poder zafarme, así que me dispuse a contestar lo más sincera que me fue posible.
-Es una larga historia, no creo que alguien como tú le interese ese tipo de cosas – estaba en lo cierto ella parecía de ese tipo de chicas sofisticadas que no les importaban la vida de los demás salvo la suya… - además mi vida no es todo color rosa, es bastante miserable, solo mi pasado

-Bueno si vamos prácticamente a ser algo así como colegas o compañeras de equipo no veo por qué no saber los detalles de los demás – dijo con perspicacia

-Pero tú no me has dicho por qué rayos aun me mantienen aquí

-Cierto, para hacerlo necesito saber los detalles de tu vida, tal vez eso nos dé una pista sobre el motivo por el cual Romaleft te busca

-¿Romaleft?

-Lo olvidaba que tú no sabes su nombre completo, Vincent Edmund Romaleft. Aunque me cuesta admitirlo ese maldito bastardo tiene bonito nombre – alcance a ver un poco de dolor en esa mirada y me recordó un poco a la mía – pero volvamos a tema, cuéntame…

-Tal vez luego, si, estoy… algo agotada por el ajetreo de hoy – frunció el ceño, como meditándolo, y después asintió – bueno… voy a darme una ducha porque estoy sucia aun -  asintió de nuevo y en un rápido caminar casi danzando salió por la puerta.

De momento a otro, el enorme cuarto se quedo en un silencio casi sepulcral, ya que el único sonido que escuchaba era el de mi propia respiración. Jale una toalla y me dirigí al baño. Ya estando sumergida en el agua caliente, vi la larga cicatriz que se extendía por mi brazo, las imágenes de mi cruel pasado me inundaron en instantes y sin remedio comencé a llorar de impotencia ante la situación en la que estaba, deseaba que esta pesadilla terminara…




*****




Buscando datos: Emily Garner….
Genial existen como unas cien Emilys Garner en New York. Si mi búsqueda para atrapar a Vincent se había complicado, con la invitada especial la búsqueda se volvió imposible pero… a que se refería Vincent con que ya la había encontrado una vez la volvería a encontrar.

 Lo que me faltaba, que la maldita maquina se trabara, alce la mano con la intención de golpearla. Hasta que me percate de un par de ojos plateados llenos de resentimiento. Diantres aun está enojado…

-Tyler, arregla esta maldita maquina – no dijo nada esa es mala señal – vamos no puedes estar tan enojado, tu comenzaste

-Eso no es lo que me enerva, sino en la forma en que trataste a Emily

-Whoa, whoa, whoa, ¿desde cuándo tu y la chica son “TAN” amigos eh?, sabes que, no es de mi incumbencia… ¿por cierto donde está Mai?

-Fue a patrullar en la zona para asegurarse de no dejar cabos sueltos y… - guardo silencio por un momento y después hablo sin titubeos - se llevo tu mercedes, el que sueles usar para tus conferencias de la empresa – sin vacilar voltee a verlo y dije casi gritándole

-¡¿Y NO LA DETUVISTE?!

-No tenia porque ¿cierto? – le lance una mirada envenenada, pero eso me demostraba otra vez que estaba enojado… BIEN,  yo también puedo jugar el mismo juego, así que sin más le dije de la manera más altanera posible

-Vas a arreglar la maquina o tengo que comprarme otra – sus ojos reflejaban la ira contenida, y como de costumbre va a comenzar con la lista negra del día de hoy

-Stephen Andrew Benjamín Locraft – diablos - en primer lugar no es maquina, es una computadora, segundo aunque te compras otra, se va a descomponer por qué no tienes paciencia para esta clase de aparatos, tercero y último no pienso ayudarte más en la búsqueda de Vincent hasta, que tu, pedazo de idiota, te hayas disculpado como se debe con nuestra invitada, y me vale que sea terrana, o que tu maldito orgullo te lo impida vas a disculparte y es un ultimátum – lo ultimo me tomo con la guardia baja, ya que no me lo esperaba y lo peor de todo es que hablaba enserio, genial. Yo hubiera preferido continuar con nuestra discusión infantil, pero creo que ir a dejarle clara las cosas a la chica, ¿no sonaba mal? parecía ser lo mejor en este momento, ya que era más que imposible de manipularla. Pero de pronto, un extraño sentimiento empezó a surgir de mi interior

-Bien lo hare – dije de mala gana - pero tu busca la información de la chica

Sin decir más salí de la habitación, camine despacio, casi rogando para que estuviera dormida, debido al él extraño sentimiento que tenia… un humano normal suele estar dormido a estas altas horas de la noche… son las 12:25 y en domingo todos se acuestan temprano, ¿cierto?

Continúe caminando sin rumbo, hasta llegar a la cocina… me sorprendí mucho, ya que la esencia de la chica era bastante perceptible, sin la necesidad de olfatearla. Llegue a la conclusión de que sí, yo fuese menos experimentado, habría perdido los estribos, como un tigre ante su presa. Pero estaba más que claro que su adaptación de vivir entre humanos por más de un siglo y medio, era una ventaja – pero en las últimas dos semanas me ha dado algo de sed, y eso no es bueno.

Sin demora, a paso firme y de manera silenciosa fue hasta el cuarto de la chica. Me decepciono mucho al no hallarla dormida – y lo peor de todo es que no se el porqué de mi malestar – estaba sentada en la cama viendo el enorme ventanal con una mirada bastante nostálgica, aunque eso la hacía ver linda.

-Deberías descansar, ya que eres una terrana – salto por la sorpresa de oír mi voz, típico en un humano, se giro a ver quién era, pero al darse cuenta que se trataba de mí, una leve chispa de ira pasó por sus ojos, curioso.

-Podrías dejar de llamarme así – hablo de manera firme y seca. Vaya, vaya, la chica tiene agallas, aunque estaba más que claro que no sabe con quién se mete, en un parpadeo estaba frente a ella - ¿Cómo diablos haces eso?

-¿Ahora me preguntas? – bromee, no sé el motivo pero es divertido el picarle el humor

-No olvídalo… - vaya también es sensata -¿Qué es lo que quieres? – dijo tajantemente

-Disculparme – sonreí un poco aunque eso la irrito mas, genial

-Bien, si ya terminaste, márchate – me está corriendo de una de mis habitaciones, en verdad esta chiflada

-Oye, ya me disculpe, ¿acaso no vas a perdonarme?

-Pues No, ahora vete… - guardo silencio un momento y continúo hablando de forma atropellada - ya que no tengo la necesidad de aguantar tus groserías, mientras mi estadía aquí – eso no fue lindo, y además nadie me habla así y mucho menos una humana

-Mmm… yo creo que no, ahora… - algo capto mi atención. Era mi imaginación o había algo distinto en ella – te pusiste lentes de contacto – al parecer mi pregunta la desconcentro

-Ah… no, si… pero suelo usarlos de día, y mis ojos son verdes – la atrape con la guardia baja, y al parecer es sincera, pero solo cuando quiere

Observándola con más atención empezó a relajarse, ya no me consideraba una amenaza, parecía que se había quitado un peso de encima, cuando bajo la mirada a la altura de mi pecho – comencé a pensar que me encontraba atractivo, no la culpaba ya que era lo más típico -  pero poco a poco empecé a ver como la sangre huía y luego maldijo sin percatarse que la oía

– Maldición… vas a morir de tres disparos en el pecho

-¿Qué? – eso si me tomo con la guardia baja, aun así dije anonado - ¿Qué fue lo que dijiste?

-Ya me oíste, vas a morir de tres disparos en el pecho – extendió su mano y dijo sin más reparo - uno aquí y los otros dos aquí – eso me impacto, ¿Cómo diantres supo eso?, pero volví a preguntar de manera más persuasiva

- ¿Cómo lo supiste?– dije lo mas despreocupadamente para no asustarla más de lo que ya estaba. Sea como sea ya no podría zafarse de esto… sin más lentamente un hilo de lágrimas empezó a correr por su rostro, de alguna manera ya no me parecía la simple humana frágil, sino un hermoso ángel caído, debido a la enorme tristeza tan grande que albergaba.

Con suma delicadeza pase mi dedo por el rostro para limpiar sus lágrimas, eso la sorprendió – y sinceramente a mi también - ya que no se había dado cuenta de que estaba llorando, se aparto y comenzó a tallarse los ojos, suspire, volví a preguntar de la manera más amable posible, pero estaba consciente que ese no era mi fuerte

 - ¿Cómo lo supiste? – titubee, eso me irrito pero trate de no expresarlo

-Te burlarías –dijo amargamente mientras bajaba la mirada

-No lo hare… - hable sin pensar y continúe - solo quiero saber – me miro dubitativa, así que me propuse animarla – te prometo que no me burlare – al parecer eso termino convenciéndola

-Mmm, pues digamos que cuando a las personas les llega la hora, por así decirlo, puedo ver marcas – si que estaba nerviosa… - de cómo van a morir, las causas, diablos, ¿Cómo te lo explico? – la interrumpí, captando su explicación

-Es decir que ves las marcas de las personas como si ya estuvieran ¿muertas? – asintió y luego continúo

-Pero cuando no veo las marcas, pero la cara esta pálida, demacrada y con unas grandes ojeras purpureas es que lo más probable que mueran de alguna enfermedad – se calló, suspiro con pesadez para contener las lágrimas y dijo de una forma tan sincera que me sorprendió – no me gusta, ver lo que veo sabes, es por eso que uso lentes de contacto – se veía bastante dolida, supongo que contar tus secretos más íntimos, a un completo desconocido y más, si este te tiene encerrado en quién sabe dónde, debía ser duro… si ella me estaba contando sus secretos, ¿porque yo no le decía el alguno de los míos?

- De acuerdo, te creo… - entrecerró los ojos, pero como el idiota que soy, hable sin pensar, casi en tono de burla

-¿Así que ya me llego la hora? – me miro incrédula de lo que oía ya que creía que yo le creía. Extraño si pero imposible lo dudo

-Acaso no me oíste – le puse un dedo en los labios para que se callara,  al parecer también es bastante escandalosa, eso la enfureció de sobre manera, ¡¿Cómo alguien tan pequeño se podía enojar de esa magnitud?! Aparto mi mano de su rostro y me grito con lágrimas en los ojos – ¡VAS A MORITE Y NO VOY A PODER HACER NADA PARA EVITARLO! – la sujete por los hombros

-Oye, tranquila – tardo un rato, respiro, y después se calmo, diantres es demasiado explosiva, me decidí a preguntar amablemente - ¿De verdad ya me llego la hora? – Asintió débilmente – ¿y si te dijera que mi hora ya me llego hace mucho tiempo? – se sorprendió, pero aun así no dijo nada. Y espero hasta que yo continuara – si dijera que… ya morí – primero su rostro mostro incredulidad y después de ira, al cabo de unos minutos, termino riéndose de lo que ella pensaba que era una tomadura de pelo

-Pues te diría que estás loco, o demente – eso me irrito… al ver que no me reía, frunció el ceño, ya no estaba tan segura, sacudió la cabeza, como negando lo que acababa de escuchar – tu, no pue… no puedes estar muerto, eso es imposible – baje la mirada y dije

-Bueno lo estoy, pero no lo estoy, es… complicado de explicar – al volverla a ver, me di cuenta de que no tenía miedo, sino una curiosidad casi palpable

-Inténtalo – me reí, ¿acaso me estaba retando?, o intentaba animarme, bueno en realidad no importa el motivo, ¿cierto?, pero asentí

-De acuerdo, mmm, Señorita Garner

-Emily – refunfuño - ya que al parecer con todos los que me topo, no les gustan las formalidades

-Entendido, Emily… entonces llámame Andrew – asintió – bien prosigamos – medite, como le iba a decir que era el ser más temible de la tierra sin provocar que le diera un infarto, y entonces recordé como solía fantasear Tyler sobre como ligarse a una chica necesitada… aunque no era tan buena idea, fue lo mejor que se me ocurrió – ¿Te gustan las historias de miedo?

-Disculpa… ¿hablas en serio? – Le afirme asintiendo. Dudo en un instante pero aun así respondió – no, pero… tampoco me desagradan

-Bien, mmm, ¿dime qué clase de seres suelen protagonizar esas historias? – suspiro y dijo, esta niña es extraña y a su vez interesante

-Asesinos, hombres lobo, brujas, ovnis, zombies, vampiros, fantasmas… no se – me miro como si me hubiera dicho algo que la avergonzaba – ¿y esto que tiene que ver? – suspire con pesadez

-Créeme tiene mucho que ver – entrecerró los ojos pero espero a que continuara – ahora la pregunta principal… ¿Cuál de todas las criaturas que mencionaste, crees que soy? – por fin, la reacción que esperaba de su parte… MIEDO, aun no estaba muy segura si creerme o no, así que no deje que lo meditara y dije con voz un tanto fría – te voy a dar unas cuantas pistas: parecen humanos pero no son humanos, parecen vivos pero no están vivos, y por ultimo no pueden caminar en el día – captándolo en un segundo, se dio cuenta de que no mentía. Titubeó y sin más dijo

-Eres un vampiro – afirme con la cabeza, tardo en hablar y dijo - ¿vas a matarme? – vaya aparte de todo es directa, incluso en situaciones como esta. Pero mi intención no es atemorizarla, sino que me ayude, “por ahora”, aunque a mí no me parezca.

-No – eso la sorprendió aun más, pero tenía el derecho de saber lo que podría pasarle – mi raza, por así decirlo no mata humanos, no de manera deliberada

-Pero si se alimentan de sangre – sí que es bastante directa, hasta es molesto

-Sí, pero sin la necesidad de matar al anfitrión – si iba ayudarme tenía que dejarle claro que no iba a matarla - sabes somos dueños de muchos bancos de sangre, aunque hay algunas excepciones que se niegan a vivir de manera pacífica, ejemplo de ello, es Vincent – lo medito minuciosamente y asintió

-¿Por qué crees que me quiera? - ¿Qué extraño?, se que tiene miedo, ya que su aroma me lo dice, pero… su lenguaje corporal decía lo contrario… continúe

-Tal vez por esa extraña habilidad de ver la forma de muerte de los demás – me prestó mucha atención, y si iba a ganarme su confianza había que hablar sobre un tema en particular- sabias que si hieres a un vampiro de la misma forma en que se transformo lo matarías para siempre… - comprendió de inmediato y continúe - tú serias su más grande peligro, pero si estuvieras dispuesta a ayudarlo el seria de alguna manera invencible

-Entonces ese es el motivo – no dije nada, puesto que ya no había nada más que decir… aun así

-¿Ya conocías antes a Vincent? – abrió los ojos como platos

-NO, ¿Por qué lo dices?

-Bueno recordé que Vincent dijo “que ya te había encontrado antes”

-Pues se… - sea lo que sea que iba a decir lo olvido por la abrupta entrada de Maia. Entro a grandes zancadas hasta estar por completo en frente de mí, con los puños apretados.

-¿Qué diablos estás haciendo? – suspire para ganar tiempo en vano

-Pues explicándole, todo… - pude haber terminado lo que iba a decir, porque Emily dijo con algo de miedo

-Entonces ella también es un… - termine abruptamente su frase

-Un vampiro si y también lo es Tyler

– ¿Pero qué diablos estás haciendo Andrew? – dijo Mai con un tono mortífero

-Pues yo digo que tiene derecho a saberlo, y hablando de ello, de seguro Tyler te dijo que estaba aquí – Maia hizo un sonido afirmando lo que dije. Y hablando del rey de roma, el escandaloso entro gritando

-Ok Drew encontré un perfil de cuenta de correos de nuestro querido LeCaponé – oí un jadeo procedente de Emily

-¿Dijiste LeCaponé? – Todos nos giramos hacia ella. Pero Tyler fue el que hablo primero

-¿Si?, ¿te suena familiar? – ella asintió con lagrimas en los ojos

-Era el apodo que tenía el asesino de mis padres.