CAPITULO 1 FATIDICO DIA
Era extraño
volver a ese cuarto blanco con gris después de haber estado ahí posteriormente,
pero cabe remarcar que no entendía el motivo de esta incomodidad, ¿era el cuarto?... no, no era eso, ¿sería en
ambiente frio que circulaba en esa pequeña habitación?, no… entonces que era
exactamente esta sensación, es como si tuviera un mal presentimiento.
Como era la
costumbre cerré los ojos, cuando oí detenidamente como entraba alguien, no abrí
los ojos, escuche como se acomodaba en el sillón, así que abrí los ojos
pensando que era mi psicoterapeuta. Error.
Una mujer
estaba sentada en el asiento de doctor, por así decirlo, era esbelta, casi como
una supermodelo, con el cabello lacio, color avellana, con facciones muy
hermosas, tez clara casi con pequeño tono rosado en las mejillas, labios
carnosos pintados de un tono sutil a durazno pero eso no fue lo que me llamo la
atención de ella, sino, sus grandes y a la vez penetrantes ojos marrones.
-Usted debe
ser la paciente que le toca atender hoy a Wilson, cierto, es un placer - dijo
de manera sutil sin dejar de mirarme - mi nombre es Maryse Evans, y a partir de
hoy seré su terapeuta, ¿y usted es?
-Emily Jane
Garner, y ¿por qué el doctor Wilson no pudo venir? O ¿Por qué usted va a ser mi
terapeuta de ahora en adelante?
-Vera, mi
socio, el doctor Donovan Wilson, sufrió un accidente automovilístico, así que
me pidió que de todos los pacientes que él tiene, solo la atendiera a usted -
sonrió ampliamente, yo sin embargo fruncí el ceño, así que ella dejo sonreír y dijo de manera sutil - ¿Qué
tal si comenzamos con nuestra sesión? - no me queda de otra, cierto - ¿por qué
no me cuenta desde cuando empezó su problema?
-Pero para que
se lo cuento si usted tiene mi historial – replique - ¿no puede solo revisarlo
y empezar donde se quedo el doctor Wilson?
-Entiendo que
está inconforme, debido a como terminaron las cosas, pero necesito saber cómo
empezó el problema.
-Pero es
doloroso recordarlo, no es más sencillo, si solo le digo sobre lo que paso ese
día, sin tantos detalles.
-De acuerdo,
pero la próxima vez, me gustaría que esforzara un poco mas - asentí - bien
ahora cuénteme, que paso ese día.
-Pues vera,
comenzó hace cuatro años y dos meses para ser precioso, yo tendría 16, recuerdo
que era un día caluroso, porque normalmente ese tipo de días me desagrada
mucho.
<<Eran
como las cuatro de la tarde, mi madre había comenzado a decirme que empacara
mis cosas, ya que nos íbamos de vacaciones a una cabaña que usa mi tío Peyton
cada vez que quiere meditar algo, para mí no eran vacaciones si no una orden impuesta en contra de mi voluntad,
así que la ignore, pues estaba planeado el viaje para ese fin de semana y aun
me quedaban cuatro días, como no le hice caso me grito, yo me dirigí al ático y
la deje con la palabra en la boca, ya estando en el ático extendí una vieja
colchoneta, me recosté sobre ella mientras escuchaba música - hice una pausa,
dudando seguir o no, recuerda Emily puedes dejar de contar si quieres ahora es
tú oportunidad.
-¿Qué paso
después de que se acostara sobre la colchoneta? – me miraba con curiosidad, ja,
olvídalo, se te escapo la oportunidad.
<<Me
dormí – afirme – para cuando me desperté, ya pasaban de las once y media, lo
primero que me dispuse hacer fue ir a la cocina, dado a que tenía hambre, y
decidí hacerle caso a mi estomago… - suspire – al estar en el pasillo de la
cocina, que daba en dirección al corredor, hacia la sala y el vestíbulo, sentí
que mis zapatos se pegaban con algo, como si fuera jugo seco, camine más
deprisa para encender la luz, pero no funciono, así que me dirigí nuevamente a
la cocina, pero ya no iba comer, sino por buscar la lámpara de mi padre, al
llegar a las puertas de la repisa alcance a ver la maleta del trabajo de mi
hermana mayor Dayan. Salí con la lámpara en mano ya encendida, y lo que pensé
que era jugo era sangre, por la cantidad de sangre, creí que alguien de mi
familia debía estar herido, sin dudarlo dos veces seguí el rastro, que después
se dividía en dos, seguí el más cercano que iba en dirección a la puerta del
sótano abrí la puerta sin dudarlo y alumbre el final de las escaleras, para
descubrir el cuerpo sin vida de mi madre, cerré la puerta de golpe y pensé tal
vez los demás estén bien, así que corrí rumbo al otro rastro de sangre que se
dirigía al cuarto de trabajo de mi padre, y a quien encontré en medio de
aquella habitación, fue a mi padre, pero a diferencia de mi madre él estaba
vivo, yo no sabía la gravedad de sus heridas hasta que vi el largo corte a
través de su cuello, estaba débil pero aun así movió su brazo para hacerme una
señal…
-¿Una señal?
¿Podría explicarme? – parecía consternada, ya no quiero continuar, pero si no
lo haces Ely nada se va a resolver, no pierdes nada que no hayas perdido ya,
inténtalo.
<<Pues
vera, mi padre y yo, inventamos nuestro propia forma de comunicarnos, a base de
señales… - me calle por unos minutos - las señal que me mostro eras significaba
“huye”, y después hizo otras dos señales las cuales significaban “te amo con
toda mi alma” y “adiós” – se me quebró la voz en la última palabra – murió
después de eso, me levante, corrí por el pasillo, y ya iba en dirección de la
puerta cuando una persona me cerró el paso, por un momento creí que era mi
hermana, pero me di cuenta de mi error en cuanto hablo, su voz era musical, y
demasiado aterciopelada, pero alcance a sentir que su voz tenia algunos toques
amenazante debajo de toda esa dulzura, todo estaba demasiado oscuro como para
verle el rostro bien.
<<-Hola,
pequeña, ¿a dónde crees que vas?, eh – me había dicho la chica – si te vas, te
perderás de la diversión, cariño.
<<Recuerdo
que me gire para correr en sentido contrario pero me estrelle contra alguien,
era un chico fornido, después con su brazo me empujo, aun a hoy pienso en que
fue mi imaginación, porque lo que paso fue que salí volando dos metros por el
aire y termine estampándome con la vitrina, incrustándome los vidrios en el
brazo, después en un parpadeo la chica estaba ahí, diciéndole al chico.
<<-Ey,
¿cómo ves LeCaponé? ¿La matamos, o jugamos con ella un rato más?
<<-Ni
una, ni otra Katrin – recuerdo que su voz era algo grave, educada y muy tajante
- ya deje que jugaras demasiado con la mujer
del sótano y no te dije nada, solo deja que se desangre, al fin y al
cabo esta perdiendo mucha sangre, recuerda que solo necesitamos a una.
<<-Ash,
ya lo sé pero porque eres tan amargado – el chico suspiro
<<-Solo
vámonos quieres estoy algo cansado, además tengo hambre.
<<-Ok,
pero te toca invitar, vale
<<Claramente
oí como se dirigían a las puerta, escuche esta ultima cerrarse, me puse a
pensar, en verdad así voy a morir, me enoje mucho, aun no se la razón exacta
pero solo sentir la ira emanando en todo mi ser, me esforcé en sacar mi celular
y como pude marque el numero de mi tío, le conté rápido lo que había pasado y
me dijo que no tardaba, colgó y yo me puse a llorar, cuando escuche pasos
nuevamente. Creí que era mi fin.
<<-Te
encuentras bien… diablos te cortaste la arteria del brazo voy a tener que
curarte aquí, resiste pronto llegara ayuda, descuida no tarda – me esforcé en
hablar ya que estaba medio inconsciente, lo único que alcance a decir fue.
<<-¿Quién
eres tú?
<<-Hay
no te desmalles vale, todo estará bien - no escuche lo demás puesto que me
había desmayado, desperté en el hospital, tres días después, con el brazo
enyesado.
-Al menos
sabes quién era, tal vez un vecino, no se algo – negué con la cabeza.
-Mi tío nunca
supo quien fue pero le agradece, también yo pero…
-¿Pero qué?,
¿dígame que paso después? – suspire.
-Fui a dar mi
declaración y la estación de policía, para ver el paradero de mi hermana, el
oficial me dijo que por la conversación de los asesinos de mis padres el
objetivo era mi hermana, que iba hacer todo lo posible por encontrarla, yo aun
tengo la esperanza de que la volveré a ver.
-Y supongo que
se fue a vivir con su tío ya que es su pariente más cercano, ¿no?
-De hecho no
tengo más parientes y Peyton no es mi tío, pero lo quiero como si lo fuera ya
que mi padre y él se conocen desde que eran niños, así que él hizo el trámite
para mi adopción, me mude con él, viví con él hasta los dieciocho años y medio,
y me mude aquí a Nueva York.
- Ya veo,
ahora entiendo Donovan me pidió explícitamente que la atendiera, dime Emily
tienes algún trastorno o algo así…
-solo tengo
pesadillas, nada más, ¿por qué?
-Ok, lo que
vas hacer es correr o dar un paseo lo que más te parezca Emily por todas las
mañanas y veamos como progresas de aquí a un mes, que te parece.
-Mmm, bien,
pero tengo una duda, porque ya no está usando el “señorita Garner” y ahora me
llamas Emily, creí que ustedes los terapeutas mantenían ese margen de
paciente-doctor ¿no?
-Muy cierto,
mantengo mi margen de manera profesional pero también sé cuando quiero
romperlo, así que está decidido, si tienes algún problema fuera del asunto de
la consulta puedes hablarme mi numero que está escrito en esta tarjeta.
-Como paciente
-claro si
gustas
-Creo, que no
estaría mal, bueno Maryse, tengo que irme a… trabajar hasta luego
En cuanto deje
el edificio tome un taxi, cuando empezó a sonarme el celular así que conteste.
-Bueno
-Aloha chica,
¿hasta cuando piensas llegar?
-Jake, ¿dónde
estás?
-Pues, en
Colombus
-¿Y qué haces
ahí? – de seguro mi querido jefe, Fred lo llamo, para, hablar de hombre a
hombre, según él, pero creo más bien es para poder llorar en los hombros de
alguien más – vale no tardo, ya voy en camino.
-Te oyes
cansada, ¿te encuentras bien?
-Sí, de
maravilla – mentí, aunque no también, como yo hubiera querido
-Aja… déjame
adivinar, tuviste ese sueño raro, en el cual te arrojan al agua y te ahogas,
¿verdad?
-Sí, pero yo
siento que es producto de lo ocurrido en mi pasado, ¿no crees?
-Tal vez
Al llegar,
Jake me conto la versión corta del porque Fred lo había citado temprano - y
como costumbre acerté - después de un largo rato, ya estando en servicio,
aparecieron un par de chicos de 18 mas o menos, se pusieron algo pesados pero
les supe dar su merecido – solo le avise a Carl - luego de un rato un par de
gays, hasta que llego un chico guapísimo, vestido con unos vaqueros oscuros
y playera azul marino y una vieja
chaqueta color negro deslavado, cabello cobrizo, ojos negros, las facciones de
su rostro eran muy marcadas y perfectas, pero lo más impresionante, es el tono
de su piel nívea.
*****
Aquí estoy yo,
siguiéndolo como es mi maldita costumbre, y lo más irónico es que estamos aquí
los dos en la misma ciudad, Nueva York, aunque han pasado más de 50 años desde
aquel entonces, pero… ahora es totalmente diferente a la última vez, ya no
estoy solo, pero si tan solo no tuviera este sentimiento… – sentí una pequeña
vibración proveniente de mi celular, maldición. Suspire con pesadez, mientras
contestaba.
-Maia – dije
de forma seria - ¿donde está Tyler?
-Trazando un
perímetro, por si el maldito trata de escapar de nuevo – genial porque a mí no
se me ocurrió eso – ey Locraft, tranquilo todo saldrá bien lo atraparemos y lo
llevaremos a la corte.
-Lo sé, pero…
- dije sin más - sigo teniendo este mal presentimiento, algo va a salir mal lo
presiento – guarde silencio por unos segundos, y cambie de tema - ey ¿Mai lo
ves?
-Afirmativo,
acaba de entrar en un centro nocturno, ¿lo sigo? – yo me refería a Tyler, pero
bueno, era momento de concentrarse.
-No, voy a
entrar, lo conozco y no es tan tonto como para enfrentarme en público, además
no se dará cuenta que estoy ahí.
-Pero es muy
arriesgado, creo que deberías esperar que llegue Tyler y entrar con él.
-Mai, se lo
que hago, y tranquila si tu mientras vigila la salida vale por si, se me escapa
vale.
-De acuerdo,
pero no me digas luego que no te lo dije - Genial, ahora me amedrenta, ¿quien
se cree que es esta chica?, diablos.
Camine deprisa
entre la multitud del club, estaba vigilando para ver si lo localizaba, hasta
que una imagen cacto mi atención, era una chica de cabello largo ondulado,
color chocolate oscuro, lo tenía amarrado en una coleta, tez clara con ciertos
toques rosados en sus mejillas, con rasgos afilados, y un par de hermosos ojos
color miel relucientes, llevaba una camiseta ceñida de manga larga, de color
negro y unos vaqueros algo desgastados, en mi perspectiva ella era hermosa,
pero eso no fue lo que llamo inicialmente mi atención. Sino que ese tipo,
estaba ya en la barra observándola detenidamente, al parecer ya había escogido
a su víctima.
Sin perder
tiempo me oculte detrás de un pilar para evitar se visto – en definitiva voy a
descubrir lo que estas planeando de una vez por todas Vincent – me dije a mí
mismo. Dispuse a concentrar toda mi atención en él. Y en lo que le decía a la
chica, era solo cuestión de que la convenciera de dar un paseo y la chica
firmaría su sentencia de muerte.
-Hola, que se
te ofrece algo – dijo de forma amable y firme
-Claro, dame
una cerveza, mmm, no mejor dame un vodka.
-No, te había
visto por aquí – diantres que está haciendo esa chica, si que quiere morir
antes de haber vivido – ¿estás de paso?
-Algo
parecido, mi nombre es Vincent, ¿y tú? – wakala, si voy a vomitar desde cuando
es idiota es tan meloso
-Mmm, me llamo
Jane – ¿Qué pasa? ¿Por qué Vincent está perdiendo el interés? – Toma esta la
invita la casa – lo toco, diantres, ahora sí que esa chica hay que darla por
muerta.
-Te sientes
bien, te veo algo pálida – si tú, esta pálida por que de seguro ya sintió que
estas tan frio como un muerto, viejo.
- La verdad,
me siento algo mal desde en la mañana – levanto la mano muy despacio hacia su
cabeza, su rostro mostraba dolor e incomodidad - bueno Vincent, fue un placer,
de verdad – la chica se fue alejando detrás del bar… bueno al menos, ya no
tenia de que preocuparme de ese asunto.
Eche una
última mirada a la chica, por el aspecto que tenia, se veía demacrada, o mejor
dicho enferma… okay Andrew olvídate de ella, ahora lo que importa es seguir a
Vincent.
Lo seguí con
la mirada, para asegurarme que no me viera, pero a lo lejos alcance a oí la voz
de esa chica.
-Muchas
gracias Jake, te llamare mañana para que no te preocupes vale.
-De plano
contigo Emily, si te sigues mojando cada vez que llueve te va a dar pulmonía.
-Lo sé, te veo
luego, mañana no vengo, adiós.
-Ey, mañana
cena en tu casa vale.
-SIII – ¿pero
qué rayos?, diablos, Andrew atención, tu objetivo es Vincent. Que es ese
zumbido, ASH.
-Ey Drew,
nuestro psicópata favorito acaba de salir del club, ¿Dónde estás?
-Alguien no te
ha dicho que parloteas mucho últimamente Tyler.
-Ja ja, esa es
buena, ahora si no es mucho pedir mueve tu trasero, que a este paso lo
perderemos de vista.
-De acuerdo,
ciego, pero necesito que tu y Mai me cuiden las espaldas, vale.
-Considéralo
hecho, solo no te vuelvas tan lento quieres, porque no voy a esperarte toda la
vida.
Salí con
cuidado con el celular en la mano, y casi pisándole los talones - ¿A dónde
diantres se dirige? – después de unos segundos, casi en un parpadeo lo perdí de
vista, así que me dispuse a llamar a Tyler.
-Ey Ty, ¿Vez
hacia donde se dirige? O ¿Dónde está?
- Eres un
soquete Drew, genial, mira está siguiendo a una chica muy bonita en mi opinión,
no tiene mal gusto ese psicópata, y está entrando al central.
-Genial,
alcánzame en cuanto puedas.
-Okay, Mai va
hacia ti.
Corrí a toda
velocidad, al entrar al central decidí seguirlo con más atención y me
escondí detrás de unos arbustos, sin ser visto claro, hora de intervenir, ¿pero
qué?...
-Hola, Jane,
me costó mucho en alcanzarte, toma se te cayo esto – ¿La alcanzo solo para eso?
¿Una pulsera?... Si la quería muerta.
-Ah, muchas
gracias Vincent esto es algo muy valioso para mí, ¿cómo se me fue a caer?
-Me alegro que
te pude alcanzar, por cierto, ¿Cómo sigues? ¿Ya no te duele la cabeza? ¿O sí?
-Ah, no, estoy
bien, bueno, solo quiera irme a casa temprano, por mi gato, se me olvido darle
de comer.
-Mmm, ¿Te
molesta si te acompaño? – dile que no, solo dile que no.
-Claro, seria
agradable – es una tonta, ¿ahora qué hago?... genial no tengo de otra.
-Más vale que
te alejes de ella – con cara de sorpresa los dos voltearon a verme – ¿veo que
no cambias en nada?, Edmund.
-Vaya, vaya,
vaya… ¿Cuánto tiempo sin verte mi querido amigo? – Hizo la típica sonrisa, que
solía hacer cuando algo no le salía de acuerdo a sus planes - ¿A qué debo el
placer de verte por aquí Stephen?
-¿No lo
sabes?, Vine a detenerte, Vincent – en eso la chica pareció dar un grito
ahogado, se veía a la perfección como la sangre huía de su rostro. Pero eso no
me sorprendió, sino el hecho de que Vincent, no me prestara ni la más mínima
atención, sino a ella, ¿Cómo si le asustara lo podría pasarle?
-Jane, ¿Te encuentras bien? ¿Te duele algo?
-Ah, no, ¿Qué
está pasando?, ¿Quién es él?
-Un viejo
amigo, que ya se iba.
-Perdón
Vincent pero no voy a ir a ningún lado, sin ti, ya que voy a llevarte ante la
corte.
-A la corte,
¿Desde cuándo dejas que otros hagan el trabajo sucio Stephen?, en el pasado me
hubieras matado sin dudarlo, ¿A qué se debe ese cambio tuyo tan repentino?
-¿Repentino?,
JA, no fue repentino, y tampoco ocasional, ¿tú sabes?, la gente cambia, al
grado de apuñalarte por la espalda, y matar aquellos que solían importarle,
¿cierto? – Dejo de sonreír, genial le di en el blanco –Así que te lo vuelvo a
decir, aléjate de ella, o no respondo.
-Claro –
frunció el seño irritado - ¿Pero porque no le preguntas a ella? – a la
velocidad del relámpago, la sujeto del brazo con demasiada fuerza. Abrió la
boca, para morderla cuando a la misma velocidad salió volando por los aires.
-Imbécil, ¿no
te han dicho que así no se trata a una dama? - A la misma velocidad me puse
frente a ella dándole la espalda.
-¿Jane o como
te llames?, corre – sin dudarlo dos veces corrió a todo lo que sus piernas
daban. Pero por desgracia, Vincent era demasiado rápido, corrió hacia ella, y
con un brazo él, la arrojo hacia un árbol, Maia llego primero, pero la esquivo.
-¿No te
preocupes por ella Stephen? ¿Sobrevivirá a eso y a más? – como su costumbre se
relajo y aclaro la voz, para recuperar la serenidad - ya la encontré una vez,
puedo hacerlo de nuevo – afirmo – bueno, fue un verdadero placer volverte a ver
Andy – me dijo con cierta melancolía, y, Andy no me decía así desde que era un
niño, pero tengo que admitir que, esa pequeña muestra de cariño me hiso enojar-
¿Espero que la siguiente ves que nos veamos me trates más hospitalariamente?,
como el espléndido anfitrión que eres, Adiós, por cierto – se giro a ver a Maia
- ha sido una gran sorpresa verte aquí Krengiel, también espero más esmero de
tu parte la próxima vez, te ves hermosa... –nos dedico una mirada altanera y
prosiguió - Nos vemos. – Si decir más su fue
-Mai – sin
decir más, comenzó a seguirlo, yo sin embargo corrí hacia la chica – ¿estás
bien? - Pero estaba inconsciente.
-Drew – dijo
Tyler a lo lejos - lamento llegar tarde, me tope con cierta maniática amiga de
Vincent, ¿y la chica? – La miro recostada en el suelo y se
percato que no se movía - ¿esta… mu?
-No, no lo
está, solo perdió el conocimiento – guardo silencio durante unos instantes.
-Y que
hacemos, ¿no la podemos dejar aquí? – al menos en eso tenía razón
-¿Tienes
alguna idea? – Repuse - porque si la tienes solo dila
-Llevémosla al
refugio – solo eso me faltaba, de todas las ideas locas, que a este sujeto le
han pasado por la cabeza, esta tenía que admitir que era la peor, sin perder el
tiempo, sacudí rápidamente la cabeza – Oh por favor Drew ella los vio… ese es
motivo suficiente para que la llevemos
al refugio, y le borramos la memoria.
-Pero… - dude…
el tenia razón si ella había visto lo que paso teníamos la obligación a
borrarle esos horribles momentos de angustia, así que no me quedo de otra que
asentir ante su propuesta – de acuerdo, ahora llámale a Maia, dile que la vemos
en el refugio vale – genial, ahora tengo que andar de acomedido con una chica
frágil, un idiota como amigo y un demonio enojado como mi amiga… cuando se
entere – no le digas lo de la chica, hasta que hable con ella.
Sin decir más,
la llevamos hasta el auto, parecía que se había lesionado la cabeza, pero
estaba claro que no podía darle algo para calmar el dolor hasta que se
despertara.
Tenía que
afrontarlo, Maia nos iba a matar, pero en particular a mí, ya que había sido mi
idea ir tras de Vincent.